Julián Varela Navarro
Poeta recién llegado
Miguel
Yo comenzaré derrotado, pero me ahincaré. Abandonándolo todo, entregaré mis monedas a los esclavos.
Los pensamientos ilustres, los techos quebrajosos y los asientos cómodos,
¡los sueños próximos!
Lo que será tu paz es lo que hoy vale tu sacrificio.
Ya disfruté el calor de los hoteles. ¡Qué les diré!, ¡con qué les pagaré ahora!
Yo soy Miguel, mis poemas me acompañan en los suburbios.
—Hola, Miguel, dos preguntas. La primera: ¿en qué te inspiras para escribir poemas?
—En todo, la verdad.
—¿Y, cuando está despierto, usted, joven escritor, en qué sueña?
—Estoy soñando con recorrer las mesetas patagónicas, en Argentina, ¡pronto!, luego cruzaría Chile y visitaría Santiago.
- Julián Varela Navarro
Este poema fue reeditado.
La versión que usted está leyendo es la última hasta el momento.
Yo comenzaré derrotado, pero me ahincaré. Abandonándolo todo, entregaré mis monedas a los esclavos.
Los pensamientos ilustres, los techos quebrajosos y los asientos cómodos,
¡los sueños próximos!
Lo que será tu paz es lo que hoy vale tu sacrificio.
Ya disfruté el calor de los hoteles. ¡Qué les diré!, ¡con qué les pagaré ahora!
Yo soy Miguel, mis poemas me acompañan en los suburbios.
—Hola, Miguel, dos preguntas. La primera: ¿en qué te inspiras para escribir poemas?
—En todo, la verdad.
—¿Y, cuando está despierto, usted, joven escritor, en qué sueña?
—Estoy soñando con recorrer las mesetas patagónicas, en Argentina, ¡pronto!, luego cruzaría Chile y visitaría Santiago.
- Julián Varela Navarro
Este poema fue reeditado.
La versión que usted está leyendo es la última hasta el momento.
Última edición: