El último año

Bibiana Alejandra

Poeta recién llegado
I. El último año

Mi madre ha muerto.
No fueron fáciles los últimos meses .
Me siento agotada.

Recordarla duele
no por la muerte
sino por lo vivido.

El último año juntas no fue el mejor;
sospechas,
miedos,
desconocimiento,
dolor,
soledad,
desconsuelo,
bronca,
ternura,
amor,
rencor,
desencuentro.

Sentimientos que nos atraparon,
permaneciendo,
habitándonos,
opacando el momento,
apagando las luces
a medida que avanzaba el tiempo.

Era difícil verla sufrir.



II. Lo que queda

Su olor de vez en cuando vuelve a mí.
Su rostro permanece casi todo el tiempo.
Su dolor quedó sellado en mis oídos y en mi corazón.

Tiempo de su búsqueda, de su desesperación,
de su enojo, de querer arrojarlo todo
y simplemente dejarse morir.



III. La pregunta

Aunque a veces me pregunto
si no fue eso lo que quiso desde el principio.
Si su única enfermedad no la soledad.
El no soportar la ausencia de papá.
El que yo me casara.
El desconcierto de no saber quien era cuando quedó sola.
La desorientación de vivir,
pero no para el otro,
sino para ella.
 
I. El último año

Mi madre ha muerto.
No fueron fáciles los últimos meses .
Me siento agotada.

Recordarla duele
no por la muerte
sino por lo vivido.

El último año juntas no fue el mejor;
sospechas,
miedos,
desconocimiento,
dolor,
soledad,
desconsuelo,
bronca,
ternura,
amor,
rencor,
desencuentro.

Sentimientos que nos atraparon,
permaneciendo,
habitándonos,
opacando el momento,
apagando las luces
a medida que avanzaba el tiempo.

Era difícil verla sufrir.



II. Lo que queda

Su olor de vez en cuando vuelve a mí.
Su rostro permanece casi todo el tiempo.
Su dolor quedó sellado en mis oídos y en mi corazón.

Tiempo de su búsqueda, de su desesperación,
de su enojo, de querer arrojarlo todo
y simplemente dejarse morir.



III. La pregunta

Aunque a veces me pregunto
si no fue eso lo que quiso desde el principio.
Si su única enfermedad no la soledad.
El no soportar la ausencia de papá.
El que yo me casara.
El desconcierto de no saber quien era cuando quedó sola.
La desorientación de vivir,
pero no para el otro,
sino para ella.
Cuando falta un ser querido, todo son preguntas, pues aunque la muerte tiene su llegada de modo cierto, siempre nos sorprende y descoloca. Y nunca daremos con la respuesta cierta, pues para ello deberíamos habitar el alma del otro.
Sírvanos de consuelo, el haber querido, el haber amado, el entregar todo lo que pudimos, y elaboremos en nuestro corazón, un nicho amoroso, donde habite siempre.
Un poema muy interesante. Un cordial saludo.
 
Última edición:
I. El último año

Mi madre ha muerto.
No fueron fáciles los últimos meses .
Me siento agotada.

Recordarla duele
no por la muerte
sino por lo vivido.

El último año juntas no fue el mejor;
sospechas,
miedos,
desconocimiento,
dolor,
soledad,
desconsuelo,
bronca,
ternura,
amor,
rencor,
desencuentro.

Sentimientos que nos atraparon,
permaneciendo,
habitándonos,
opacando el momento,
apagando las luces
a medida que avanzaba el tiempo.

Era difícil verla sufrir.



II. Lo que queda

Su olor de vez en cuando vuelve a mí.
Su rostro permanece casi todo el tiempo.
Su dolor quedó sellado en mis oídos y en mi corazón.

Tiempo de su búsqueda, de su desesperación,
de su enojo, de querer arrojarlo todo
y simplemente dejarse morir.



III. La pregunta

Aunque a veces me pregunto
si no fue eso lo que quiso desde el principio.
Si su única enfermedad no la soledad.
El no soportar la ausencia de papá.
El que yo me casara.
El desconcierto de no saber quien era cuando quedó sola.
La desorientación de vivir,
pero no para el otro,
sino para ella.
Las rupturas para algunos son insalvables.
Un saludo, bibiana.
 

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