Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Auroras.
Auroras que ahogan mis días,
se deslizan como toboganes
por los irises de mis ojos,
navegan por los ríos de mis venas,
como la esencia de ti que me culmina.
Yo paseo mi lengua por tu ortografía
e inclino el olfato de mi oído
para contener, con suma tenacidad,
estas ansias de escucharte toda.
Paciencia que se consume como voluta,
pura ceniza de mi amor insaciado,
que se eleva hacia la nada
porque ya es nada.
Yo machacando la espera...
Déjame, amor, beber estas auroras,
subir más alto para oler el negro de tus ojos,
ahorcarme con las ondas de tu pelo,
sentir el enjambre en el siglo de tu ombligo,
matizarme con el color de tu piel.
Forraré mi alma de canela,
fosforescente ser que rondas mis sueños,
con el carmín de tus labios
y el eterno vaivén de tus caderas.
Auroras que ahogan mis días,
decodificado lenguaje de orquídeas,
solo uno, tuyo, amor, la espera...
Auroras que ahogan mis días,
se deslizan como toboganes
por los irises de mis ojos,
navegan por los ríos de mis venas,
como la esencia de ti que me culmina.
Yo paseo mi lengua por tu ortografía
e inclino el olfato de mi oído
para contener, con suma tenacidad,
estas ansias de escucharte toda.
Paciencia que se consume como voluta,
pura ceniza de mi amor insaciado,
que se eleva hacia la nada
porque ya es nada.
Yo machacando la espera...
Déjame, amor, beber estas auroras,
subir más alto para oler el negro de tus ojos,
ahorcarme con las ondas de tu pelo,
sentir el enjambre en el siglo de tu ombligo,
matizarme con el color de tu piel.
Forraré mi alma de canela,
fosforescente ser que rondas mis sueños,
con el carmín de tus labios
y el eterno vaivén de tus caderas.
Auroras que ahogan mis días,
decodificado lenguaje de orquídeas,
solo uno, tuyo, amor, la espera...