ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Admirador soy del mar cuando está calmo
visto desde la extensa playa solitaria:
otra vez su oleaje suave amaga que golpea
mas termina acariciando lo que toca
y ya bien pronto simula estar en retirada
para volver indefectiblemente embelesado
a la que pareciera ser razón de su existencia.
Es que no es profundidad azul su sola esencia,
ya que hay en el límite vital en movimiento
el acceso así a su objeto de deseo,
donde deja huellas de su paso persistente
y a la vez se impregna con la playa que lo espera
irresistiblemente en quietudes aparentes.
Se retira el mar pero siempre algo de él queda
y el mar que trae indefectiblemente algo se lleva.
Así siguen desde milenios incontables mar y playa
en juego de seducción, contacto y retirada,
siempre próximos y juntos pero no indiferenciados:
amor maduro, inquebrantable, eterno
inquietamente vivo, tranquilamente llano...
visto desde la extensa playa solitaria:
otra vez su oleaje suave amaga que golpea
mas termina acariciando lo que toca
y ya bien pronto simula estar en retirada
para volver indefectiblemente embelesado
a la que pareciera ser razón de su existencia.
Es que no es profundidad azul su sola esencia,
ya que hay en el límite vital en movimiento
el acceso así a su objeto de deseo,
donde deja huellas de su paso persistente
y a la vez se impregna con la playa que lo espera
irresistiblemente en quietudes aparentes.
Se retira el mar pero siempre algo de él queda
y el mar que trae indefectiblemente algo se lleva.
Así siguen desde milenios incontables mar y playa
en juego de seducción, contacto y retirada,
siempre próximos y juntos pero no indiferenciados:
amor maduro, inquebrantable, eterno
inquietamente vivo, tranquilamente llano...
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