El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Por no saber que decirte,
tuve que regalarte mi silencio.
Tu hijo, mi amigo,
ya no estaba.
O estaba,
pero frío y tieso.
Fue como una paloma vencida
tu cabeza en mi pecho.
El aire pesaba...
habrá sido por eso.
Algo latía ahí adentro,
pero no era consuelo.
Yo no era el que tuviste
mientras tuvo la vida,
Tú llorabas para adentro.
Yo te abrazaba.
Acababas de perder tantas cosas,
y yo por no saber que decirte,
tuve que regalarte mi íntimo silencio.
Mientras el mundo alrededor,
girando,
ni se enteraba.
(El Poeta del Asfalto 2006
a la memoria de Nahuel)
tuve que regalarte mi silencio.
Tu hijo, mi amigo,
ya no estaba.
O estaba,
pero frío y tieso.
Fue como una paloma vencida
tu cabeza en mi pecho.
El aire pesaba...
habrá sido por eso.
Algo latía ahí adentro,
pero no era consuelo.
Yo no era el que tuviste
mientras tuvo la vida,
Tú llorabas para adentro.
Yo te abrazaba.
Acababas de perder tantas cosas,
y yo por no saber que decirte,
tuve que regalarte mi íntimo silencio.
Mientras el mundo alrededor,
girando,
ni se enteraba.
(El Poeta del Asfalto 2006
a la memoria de Nahuel)