Limaris
Poeta recién llegado
Se me han tergiversado las horas
en una especie de ritual
para pensarte.
De todo,
me saltas al encuentro,
como prendido de las ideas tácitas
de los libros que leo,
de las conversaciones triviales,
de las sonrisas furtivas,
y de las tazas de café
en las que bebo tu esencia,
sorbo a sorbo.
Adicta a tu pelo rapado
y cejas frondosas,
te me has vuelto un instinto.
Aunque no lo creas,
te he tocado, distante,
a través del viento
que te lleva la melodía contagiosa
de mi nombre,
y te suspira mis besos.
Emerges de mi subconsciente,
reventando en filosofías
para explicar lo inefable,
la traducción de un panorama sombrío,
claroscuro,
a uno impresionista,
colorido, sin líneas definitorias,
sin límites,
captando la realidad
de un mundo paralelo,
nuestro mundo,
el que creamos para amarnos
en abstracción mutua,
en conspiración,
de espaldas a lo sensato.
Sólo espero que el cielo
o el mar te traigan a mí,
entonces,
juntos,
en silencio,
caminaremos.
en una especie de ritual
para pensarte.
De todo,
me saltas al encuentro,
como prendido de las ideas tácitas
de los libros que leo,
de las conversaciones triviales,
de las sonrisas furtivas,
y de las tazas de café
en las que bebo tu esencia,
sorbo a sorbo.
Adicta a tu pelo rapado
y cejas frondosas,
te me has vuelto un instinto.
Aunque no lo creas,
te he tocado, distante,
a través del viento
que te lleva la melodía contagiosa
de mi nombre,
y te suspira mis besos.
Emerges de mi subconsciente,
reventando en filosofías
para explicar lo inefable,
la traducción de un panorama sombrío,
claroscuro,
a uno impresionista,
colorido, sin líneas definitorias,
sin límites,
captando la realidad
de un mundo paralelo,
nuestro mundo,
el que creamos para amarnos
en abstracción mutua,
en conspiración,
de espaldas a lo sensato.
Sólo espero que el cielo
o el mar te traigan a mí,
entonces,
juntos,
en silencio,
caminaremos.