jesse salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cautiva y serena llegas vistiendo el vestido de tus siglos,
tus pies reposan con la escarcha de las estrellas ceñidas a tus uñas
caminas el empedrado de las noches en un sendero de plegarias.
Las gazas de mi humanidad se deshilan
a las manos de las horas que yacen sin sus naipes,
tu seductora mirada adorna las luciérnagas
trenzadas a tu velo que acarician tu melancólico rostro.
Y me rindo arañando el enigma de la vida
que abre las cortinas de su vientre
dejando salir al búho de mi agonía,
mi boca temblorosa tan llena de sus delirios
como un recién nacido busca las azucenas
de tus senos donde saciar mis demonios
con el vaivén de mi lengua presionando con mis labios tus pezones,
y siento el frío de tu aliento morder mis hombros, asfixiando mis anhelos.
Tu boca plateada es las serpiente que se desliza
por mi entre pierna poniendo grilletes en mis tobillos
y me sostengo por las cenizas de tu cintura,
las burbujas de mis pecados revientan
salpicando mis enfermos deseos, mojando nuestros cuerpos
y aprieto mis brazos rodeando tus caderas estrujando tu calma con mis tormentos.
Tus rodillas se despliegan como alas de mariposas sobre las rosas al retoñar
tus largas y tornadas piernas abren las puertas del templo con el rozar de mis dedos,
que se pasean por los húmedos campos llenos de algas con la brisa perfumada del mar.
Sostenida por mis manos los latidos de mis venas
arde al penetrar tu Gloria con la antorcha que enciende
mis demencias, puedo sentir mi carne adentro de la tuya,
rompiendo las fibras de tus agitados poros
al compás de tus epilépticos orgasmos, ,
el brotar de tus lluvias mojan mis muslos
con el estrujón de tus placeres que no cesan,
encadenando mis minutos que cabalgan más..y...más adentro
de tus pálidas legiones dejando atrás mi eterna ironía,
acercándome a la copa de la luna que de un sorbo
apaga la luz de mis ojos, y me abrazo a ti mi amada muerte.
Jesse Salas
tus pies reposan con la escarcha de las estrellas ceñidas a tus uñas
caminas el empedrado de las noches en un sendero de plegarias.
Las gazas de mi humanidad se deshilan
a las manos de las horas que yacen sin sus naipes,
tu seductora mirada adorna las luciérnagas
trenzadas a tu velo que acarician tu melancólico rostro.
Y me rindo arañando el enigma de la vida
que abre las cortinas de su vientre
dejando salir al búho de mi agonía,
mi boca temblorosa tan llena de sus delirios
como un recién nacido busca las azucenas
de tus senos donde saciar mis demonios
con el vaivén de mi lengua presionando con mis labios tus pezones,
y siento el frío de tu aliento morder mis hombros, asfixiando mis anhelos.
Tu boca plateada es las serpiente que se desliza
por mi entre pierna poniendo grilletes en mis tobillos
y me sostengo por las cenizas de tu cintura,
las burbujas de mis pecados revientan
salpicando mis enfermos deseos, mojando nuestros cuerpos
y aprieto mis brazos rodeando tus caderas estrujando tu calma con mis tormentos.
Tus rodillas se despliegan como alas de mariposas sobre las rosas al retoñar
tus largas y tornadas piernas abren las puertas del templo con el rozar de mis dedos,
que se pasean por los húmedos campos llenos de algas con la brisa perfumada del mar.
Sostenida por mis manos los latidos de mis venas
arde al penetrar tu Gloria con la antorcha que enciende
mis demencias, puedo sentir mi carne adentro de la tuya,
rompiendo las fibras de tus agitados poros
al compás de tus epilépticos orgasmos, ,
el brotar de tus lluvias mojan mis muslos
con el estrujón de tus placeres que no cesan,
encadenando mis minutos que cabalgan más..y...más adentro
de tus pálidas legiones dejando atrás mi eterna ironía,
acercándome a la copa de la luna que de un sorbo
apaga la luz de mis ojos, y me abrazo a ti mi amada muerte.
Jesse Salas
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