viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algo anuncia tu llegada,
la provisión de secretos
acumulada en voz baja
sobre el susurro macizo.
El ser amantes
nos hace intuitivos,
sólo entre nosotros,
y cada suspiro
forjado en el recuerdo
nos precipita
a la repetición irremediable.
Mis dedos saben tu piel de memoria,
así la inocencia no se pierde
en la geografía del deseo.
Y sin embargo, yo sí me pierdo,
emulsionado con el sudor
que otorga agosto
en este lecho de historias gigantes,
humeante de especias nocturnas.
Soy el gen de tus besos
coleccionando felicidades
en las entrañas
para consumirlas en otoño,
cuando la melancolía
sea la moneda en curso,
y ni tú ni yo recordemos
las huellas de la pasión.
Cuando cada palabra
quizás vaya de la mano
con el crepúsculo,
a juego con el saldo
que nos quede pendiente.
la provisión de secretos
acumulada en voz baja
sobre el susurro macizo.
El ser amantes
nos hace intuitivos,
sólo entre nosotros,
y cada suspiro
forjado en el recuerdo
nos precipita
a la repetición irremediable.
Mis dedos saben tu piel de memoria,
así la inocencia no se pierde
en la geografía del deseo.
Y sin embargo, yo sí me pierdo,
emulsionado con el sudor
que otorga agosto
en este lecho de historias gigantes,
humeante de especias nocturnas.
Soy el gen de tus besos
coleccionando felicidades
en las entrañas
para consumirlas en otoño,
cuando la melancolía
sea la moneda en curso,
y ni tú ni yo recordemos
las huellas de la pasión.
Cuando cada palabra
quizás vaya de la mano
con el crepúsculo,
a juego con el saldo
que nos quede pendiente.
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