calvared
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Hoy se desgarra la tarde
con el llanto y la pobreza.
Suena un quejido en la esquina
con una guitarra vieja.
Son harapos de una vida
consumida en la miseria
que aferrándose a una copla
se desliza entre las piedras.
Es la esquina de una iglesia,
con jardines de creencias,
donde las almas deambulan
pisoteando las carencias.
Hoy se desgarra la tarde
en la esquina de la iglesia
y grita en un viento sordo
bordón de guitarra vieja.
Lleva marcado en el rostro
desprecio como una huella
y las miradas furtivas
acusan mientras se alejan.
¿De qué pueden acusarle?
¿De vivir con dos monedas?
¿O quizás porque es el dueño
del rincón de la pobreza?
Queda aquel viejo, en la tarde,
en la esquina de la iglesia,
y tañendo su guitarra,
aquella guitarra vieja,
lanza quejidos al cielo
de partituras ajenas.
Y un acorde de nostalgias
da complemento a la escena
con el llanto y la pobreza.
Suena un quejido en la esquina
con una guitarra vieja.
Son harapos de una vida
consumida en la miseria
que aferrándose a una copla
se desliza entre las piedras.
Es la esquina de una iglesia,
con jardines de creencias,
donde las almas deambulan
pisoteando las carencias.
Hoy se desgarra la tarde
en la esquina de la iglesia
y grita en un viento sordo
bordón de guitarra vieja.
Lleva marcado en el rostro
desprecio como una huella
y las miradas furtivas
acusan mientras se alejan.
¿De qué pueden acusarle?
¿De vivir con dos monedas?
¿O quizás porque es el dueño
del rincón de la pobreza?
Queda aquel viejo, en la tarde,
en la esquina de la iglesia,
y tañendo su guitarra,
aquella guitarra vieja,
lanza quejidos al cielo
de partituras ajenas.
Y un acorde de nostalgias
da complemento a la escena