Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la tierra surgen espesas raíces,
para enrollarse a tus tobillos,
déjalas, no te asustes,
son mis raíces,
que aguardan no las cortes.
Expongo a destajo mis raíces,
para que con ungüentos esas fisuras sanes,
anidadas conmigo en el tiempo,
que ha mansalva enganché a tu morada,
expiando mis lágrimas coaguladas,
que plácidas hoy sonríen en tu camastro extasiado.
Raíces se adhieren con encanto,
entre tu cuerpo y mis años,
que pronuncian en arco iris,
cada vez que asomas a mis labios
y se quedan gimiendo,
cada vez que asomo a tus nardos.
Coge mis raíces con fragancias,
fragancia turquesa,
que huelen mis sentidos,
queriendo aparcar eterno,
hasta descubrir el escabullido encuentro,
de la aurora con el ocaso.
Enraizado cosecho mis hojas,
para cubrir la sabana encantada,
que desde tu piel ha contemplado mi alma,
donde he encontrado mi posada,
durmiendo intenso,
hasta mi palabra...
para enrollarse a tus tobillos,
déjalas, no te asustes,
son mis raíces,
que aguardan no las cortes.
Expongo a destajo mis raíces,
para que con ungüentos esas fisuras sanes,
anidadas conmigo en el tiempo,
que ha mansalva enganché a tu morada,
expiando mis lágrimas coaguladas,
que plácidas hoy sonríen en tu camastro extasiado.
Raíces se adhieren con encanto,
entre tu cuerpo y mis años,
que pronuncian en arco iris,
cada vez que asomas a mis labios
y se quedan gimiendo,
cada vez que asomo a tus nardos.
Coge mis raíces con fragancias,
fragancia turquesa,
que huelen mis sentidos,
queriendo aparcar eterno,
hasta descubrir el escabullido encuentro,
de la aurora con el ocaso.
Enraizado cosecho mis hojas,
para cubrir la sabana encantada,
que desde tu piel ha contemplado mi alma,
donde he encontrado mi posada,
durmiendo intenso,
hasta mi palabra...