Pedro Galeano Martin
Poeta recién llegado
El camino de mi destino.
Lobos que inquietan mis pasos,
niebla que ciega el horizonte
bosques sembrados de penumbra,
que solo debo de cruzar.
Llegados a un tiempo,
en el que ya me es tarde retroceder,
camino silencioso y pensativo,
y recuerdo todos los sufrimientos,
producidos por mis desilusiones.
La marcha es eterna,
y siempre es igual,
pero aun puedo desviarme,
sin retroceder,
sin mirar atrás,
y darme un respiro,
algo nuevo,
sea lo que sea,
como si ya quisiera ser,
la más mismísima muerte.
Lobos que inquietan mis pasos,
niebla que ciega el horizonte
bosques sembrados de penumbra,
que solo debo de cruzar.
Llegados a un tiempo,
en el que ya me es tarde retroceder,
camino silencioso y pensativo,
y recuerdo todos los sufrimientos,
producidos por mis desilusiones.
La marcha es eterna,
y siempre es igual,
pero aun puedo desviarme,
sin retroceder,
sin mirar atrás,
y darme un respiro,
algo nuevo,
sea lo que sea,
como si ya quisiera ser,
la más mismísima muerte.