tagore
Poeta adicto al portal
Nubes que nimbaban la cumbre del cerro,
en las capas superiores del dosel de hojas,
un ave volò, un ave de plumas rojas,
y en tierra se escucho el llanto de un perro.
Un guacamayo volò bajo, graznando obscenamente,
el caminante hizo una pausa, para tomar aliento,
su perro ya no estaba, y el estaba sediento,
pronto...Una cabaña, de aspecto deprimente.
Franqueada por dos lapidas de piedras,
con tallas de un animal de forma inidentificable,
sentado en su cola y de aspecto detestable,
rodeado de flores y tambien de hiedras.
El interior, oscuro, frio, olia a hùmedad,
las pardes adornadas con cràneos humanos,
con profundos arañazos y agujeros dentados,
temblaron las manos, mientras la vista rueda.
Un intenso olor nauseabundo, un hedor que se intensificaba,
el corazòn se acelera de impaciencia,
se apresura a la huida, y se sale por inercia,
ya fuera, el olor dulzòn y fetido que mareaba.
Distinguio luz solar en un punto de la alta selva,
señal inequivoca de un claro cercano,
se detiene, y sujeta bien un cuchillo con su mano,
y se dispone a su valor y fuerza poner a prueba.
Bostezaba en los ojos el miedo que asomaba,
continuò caminando con cautela, y temor,
bruscamente... Un cuerpo que desprendia su hedor,
desgarrado con fuerza obscena e inhumana.
La parte superior del cràneo mordida y destrozada,
los ojos vidriosos fijos en un punto en el cielo,
moscardones revolotean alrededor y en el suelo,
labios y manos sangrientos, mejillas hinchadas.
Callaba la selva, por lo general rebosante de sonido,
retrocedio instintivamente, escudriño la vegetaciòn sobresaltado,
algo se movia entre las altisimos matorrales mojados,
y unos ojos como ranuras, del color del fuego liquido.
Lanzò un sollozo entrecortado y una maldiciòn,
pasò una manga por la cara y volvio a mirar,
los ojos desaparacieron, y el temor se apodero del lugara,
no habia tiempo que perder, debia escapar de esa prision.
Los ojos tomaron nueva forma entre las hojas...
Pronto distinguio algo en el suelo,
todo cubierto de garras, dientes y pelo,
dientes de fuego, miradas de rabias rojas.
Un movimiento horriblemente sigiloso y cruel,
se levanto en las alturas con rapides,
corrio... Pero algo se lanzaba detras de el...
en las capas superiores del dosel de hojas,
un ave volò, un ave de plumas rojas,
y en tierra se escucho el llanto de un perro.
Un guacamayo volò bajo, graznando obscenamente,
el caminante hizo una pausa, para tomar aliento,
su perro ya no estaba, y el estaba sediento,
pronto...Una cabaña, de aspecto deprimente.
Franqueada por dos lapidas de piedras,
con tallas de un animal de forma inidentificable,
sentado en su cola y de aspecto detestable,
rodeado de flores y tambien de hiedras.
El interior, oscuro, frio, olia a hùmedad,
las pardes adornadas con cràneos humanos,
con profundos arañazos y agujeros dentados,
temblaron las manos, mientras la vista rueda.
Un intenso olor nauseabundo, un hedor que se intensificaba,
el corazòn se acelera de impaciencia,
se apresura a la huida, y se sale por inercia,
ya fuera, el olor dulzòn y fetido que mareaba.
Distinguio luz solar en un punto de la alta selva,
señal inequivoca de un claro cercano,
se detiene, y sujeta bien un cuchillo con su mano,
y se dispone a su valor y fuerza poner a prueba.
Bostezaba en los ojos el miedo que asomaba,
continuò caminando con cautela, y temor,
bruscamente... Un cuerpo que desprendia su hedor,
desgarrado con fuerza obscena e inhumana.
La parte superior del cràneo mordida y destrozada,
los ojos vidriosos fijos en un punto en el cielo,
moscardones revolotean alrededor y en el suelo,
labios y manos sangrientos, mejillas hinchadas.
Callaba la selva, por lo general rebosante de sonido,
retrocedio instintivamente, escudriño la vegetaciòn sobresaltado,
algo se movia entre las altisimos matorrales mojados,
y unos ojos como ranuras, del color del fuego liquido.
Lanzò un sollozo entrecortado y una maldiciòn,
pasò una manga por la cara y volvio a mirar,
los ojos desaparacieron, y el temor se apodero del lugara,
no habia tiempo que perder, debia escapar de esa prision.
Los ojos tomaron nueva forma entre las hojas...
Pronto distinguio algo en el suelo,
todo cubierto de garras, dientes y pelo,
dientes de fuego, miradas de rabias rojas.
Un movimiento horriblemente sigiloso y cruel,
se levanto en las alturas con rapides,
corrio... Pero algo se lanzaba detras de el...
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