Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amadas.
Si ustedes me olvidan
¡Qué triste se pondrá el corazón mío!
Si ustedes, amadas mías,
ni un recuerdo de mi vida,
una migaja siquiera,
no guardan el saludo de unas manos,
aquellas manitas mías,
ni una mirada de mis negros ojos inquisidores,
ni una sonrisa o risa loca de juventud,
ni un deseo de adolescente quimérico.
Si no pueden siquiera guardar el calor
de nuestros cuerpos bailando un bolero,
aquellos boleros de Manzanero.
¡Qué solo estaré en éste mundo!
Si ustedes olvidan los besos
con la respiración corta
y el corazón desboscado por la angustia
de no saber hacerlo, inexperiencia innata.
Si ustedes, amadas mías, mujeres marcadas
por mi mirada aguda, bañadas
por la luz de mis oscuros ojos,
no recuerdan la voz profunda y seria,
ni los versos profesando las células de mi alma.
¡Qué triste se pondrá el corazón mío!
Si ustedes me olvidan
¡Qué triste se pondrá el corazón mío!
Si ustedes, amadas mías,
ni un recuerdo de mi vida,
una migaja siquiera,
no guardan el saludo de unas manos,
aquellas manitas mías,
ni una mirada de mis negros ojos inquisidores,
ni una sonrisa o risa loca de juventud,
ni un deseo de adolescente quimérico.
Si no pueden siquiera guardar el calor
de nuestros cuerpos bailando un bolero,
aquellos boleros de Manzanero.
¡Qué solo estaré en éste mundo!
Si ustedes olvidan los besos
con la respiración corta
y el corazón desboscado por la angustia
de no saber hacerlo, inexperiencia innata.
Si ustedes, amadas mías, mujeres marcadas
por mi mirada aguda, bañadas
por la luz de mis oscuros ojos,
no recuerdan la voz profunda y seria,
ni los versos profesando las células de mi alma.
¡Qué triste se pondrá el corazón mío!
::