J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Soy un trocito de viento
cálido que procede del sur
para poder chocar en la roca
donde un día te sentaste tú.
Soy un poquito de agua
que tu alma dejó escurrir,
residente de tus ojos,
moribunda ante tanto sufrir.
Soy un trocito de pelo
que brota sobre lo que no se ve,
un alma oscura que allende disimula,
que fuera de mí se deja querer.
Soy una sonrisa blanca
que se seca ante vientos del norte,
esposada entre palos de madera
y tentada por el nuevo horizonte.
Soy el espejo de tu párpado
que cuando se cierra te deja ver,
ante la penumbra de tu alma,
con tus ojos el interior que es.
Soy una perla maravillosa
procedente de tu corazón
que se desliza sobre tu cara
hasta caer desde el balcón.
Esto soy yo, una historia aparte,
enamorado de lo anónimo,
de lo que no se deja ver;
de la barba del prójimo.
cálido que procede del sur
para poder chocar en la roca
donde un día te sentaste tú.
Soy un poquito de agua
que tu alma dejó escurrir,
residente de tus ojos,
moribunda ante tanto sufrir.
Soy un trocito de pelo
que brota sobre lo que no se ve,
un alma oscura que allende disimula,
que fuera de mí se deja querer.
Soy una sonrisa blanca
que se seca ante vientos del norte,
esposada entre palos de madera
y tentada por el nuevo horizonte.
Soy el espejo de tu párpado
que cuando se cierra te deja ver,
ante la penumbra de tu alma,
con tus ojos el interior que es.
Soy una perla maravillosa
procedente de tu corazón
que se desliza sobre tu cara
hasta caer desde el balcón.
Esto soy yo, una historia aparte,
enamorado de lo anónimo,
de lo que no se deja ver;
de la barba del prójimo.