David Najera
Exp..
Empapados de susurros que nos ahogan,
de un amor cristalino como el agua,
mil promesas del pasado que nos aterran,
un mar de nostalgia que las ilusiones mata,
tu alma transparente como el viento,
en la cual florece un amor que será eterno.
Las alas del miedo,
te llevan a los pétalos de los recuerdos,
los cuales se marchitan al faltarles tú llanto,
y, con tus sonrisas enverdecen los sueños,
pintando de colores los pálidos prados.
Siente el ayer solo hay vacío,
el destino nos marco un camino, para no volver,
cuando mendigaba en el desierto de la soledad,
en tu cuerpo un manantial encontré,
bebo la esperanza de tu esencia,
entre las tinieblas un nuevo aliento respiré.
Alboradas admiro en tú mirar,
tomo el elixir de los deseos en tú piel,
destierro tus lágrimas de nuestro edén,
en medio de un beso
exilio de tú boca el nombre de aquél,
lanzando al olvido a tú verdugo, a tú amante cruel.
de un amor cristalino como el agua,
mil promesas del pasado que nos aterran,
un mar de nostalgia que las ilusiones mata,
tu alma transparente como el viento,
en la cual florece un amor que será eterno.
Las alas del miedo,
te llevan a los pétalos de los recuerdos,
los cuales se marchitan al faltarles tú llanto,
y, con tus sonrisas enverdecen los sueños,
pintando de colores los pálidos prados.
Siente el ayer solo hay vacío,
el destino nos marco un camino, para no volver,
cuando mendigaba en el desierto de la soledad,
en tu cuerpo un manantial encontré,
bebo la esperanza de tu esencia,
entre las tinieblas un nuevo aliento respiré.
Alboradas admiro en tú mirar,
tomo el elixir de los deseos en tú piel,
destierro tus lágrimas de nuestro edén,
en medio de un beso
exilio de tú boca el nombre de aquél,
lanzando al olvido a tú verdugo, a tú amante cruel.
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