Solo sombra en un principio
a la tierra cobijaba,
y en abismos infinitos
el firmamento nadaba.
Todo era armonía y silencio
ni el viento alegre soplaba,
tan solo el polvo del cosmos
esa inmensidad habitaba.
Ese equilibrio perfecto
perdió su serenidad,
por alguna causa incierta
no sabemos la verdad.
Un nuevo orden nacía
de infinitas lucecillas,
que poco a poco lucían
y mostraban maravillas.
Se formaron nebulosas
constelaciones y estrellas,
nacieron miles de soles
y millones de planetas.
El orden gravitatorio nacido
dispuso un día,
que entre planeta y planeta
algunas lunas habría.
A Nosotros nos tocó
este sistema solar,
que según dicen nació
después de todo empezar.
Nuestro sol es nuestro día
y nuestra luna la noche,
y esa conjunción divina
hace posible la vida.
Cuando la luna y el sol
se unieron en armonía,
de esa unión naciste tú
lucero del alma mía.
a la tierra cobijaba,
y en abismos infinitos
el firmamento nadaba.
Todo era armonía y silencio
ni el viento alegre soplaba,
tan solo el polvo del cosmos
esa inmensidad habitaba.
Ese equilibrio perfecto
perdió su serenidad,
por alguna causa incierta
no sabemos la verdad.
Un nuevo orden nacía
de infinitas lucecillas,
que poco a poco lucían
y mostraban maravillas.
Se formaron nebulosas
constelaciones y estrellas,
nacieron miles de soles
y millones de planetas.
El orden gravitatorio nacido
dispuso un día,
que entre planeta y planeta
algunas lunas habría.
A Nosotros nos tocó
este sistema solar,
que según dicen nació
después de todo empezar.
Nuestro sol es nuestro día
y nuestra luna la noche,
y esa conjunción divina
hace posible la vida.
Cuando la luna y el sol
se unieron en armonía,
de esa unión naciste tú
lucero del alma mía.
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