Pacoswaldo
Poeta adicto al portal
(No sabía que leías mis poemas. Este es para ti. Sí para ti.)
No me beses, no me toques
ni tan solo me hables,
que los recuerdos de la despedida
siempre duelen muy adentro.
Pero mucho más adentro
vives siempre fresca tú.
No me beses, no me toques
ni tan solo me hables,
que los recuerdos de la despedida
siempre duelen muy adentro.
Pero mucho más adentro
vives siempre fresca tú.
Viviré condenado siempre
al exilió de tu cariño
al olvido de tus emociones
al egoismo de tus brazos
a lo esquivo de tu boca
a lo funesto de tu mirada.
al exilió de tu cariño
al olvido de tus emociones
al egoismo de tus brazos
a lo esquivo de tu boca
a lo funesto de tu mirada.
Llevó vacía la petaca.
Me despido sin argumentos
sin quejas, ni protestas
no tiene caso ya decirlas.
Me llevo caricias muertas
y solo tu olvido viene conmigo.
Me despido sin argumentos
sin quejas, ni protestas
no tiene caso ya decirlas.
Me llevo caricias muertas
y solo tu olvido viene conmigo.
Mi recuerdo rondará tu casa
el viento te dará mi aroma
y el reloj los instantes.
Me buscarás a tu diestra
como siempre ha sido,
y solo así sabrás que me has querido.
el viento te dará mi aroma
y el reloj los instantes.
Me buscarás a tu diestra
como siempre ha sido,
y solo así sabrás que me has querido.
Como algunos caminos ya no tienen retorno.
No tendrá menor motivo
darle esperanza a un amor
que se esforzó por merecerte.
Y que aún en la misma agonía de la muerte
sigue disidido a no darte olvido.
No tendrá menor motivo
darle esperanza a un amor
que se esforzó por merecerte.
Y que aún en la misma agonía de la muerte
sigue disidido a no darte olvido.