Gustavo Mistral
Poeta reconocido en el portal.
Después de algún tiempo, vuelvo...
Quizás porque los hijos siempre suelen volver a su casa... Extrañaba dejar algo, así que espero no estar oxidado.
Un abrazo.
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Quizás porque los hijos siempre suelen volver a su casa... Extrañaba dejar algo, así que espero no estar oxidado.
Un abrazo.
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Nocturno Apasionado
I
No hay noche más sublime que aquella que acompasa
un beso y mil caricias, pues aunque todo pasa
siempre queda guardado entre las luces breves
la dulce melodía de dos suspiros leves.
Tú fuiste mariposa de renovada magia
en cuyos cristalinos la espera se presagia,
y cuando, al fin, parece que encuentras el camino
alguna circunstancia altera tu destino.
Yo he sido un caminante vestido de promesa
en busca de una Laura que fuese mi princesa,
que fuera al mismo tiempo ensoñación y vida,
romántica, profunda, de versos revestida.
II
La luna fue de testigo de tantas madrugadas
en donde se cruzaron nuestras dulces miradas,
y fueron, esas noches, la eterna melodía
de huellas que, en el lecho, despiertan en el día.
Quién sabe los secretos que guarda aquella alcoba,
las claves que se esconden detrás de alguna arroba,
pues todo el mundo ignora que a solas fantaseo
con la mujer etérea que despertó el deseo.
Mi corazón dormido gozó la primavera
mientras toda mi boca rozó su piel entera
y mis dos manos fueron un lápiz de ternura
sobre su piel canela, que fue la partitura
de nuevas sinfonías, jamás antes sentidas,
de poros y partículas, no antes recorridas.
III
El alma de los hombres suele vagar a solas,
la mía, siempre ha sido como las grandes olas
que llegan a la orilla reverberando espuma
mas luego a su regreso sólo queda la bruma.
Y sin embargo, a veces, pudo tocar el cielo
cuando en la noche aquella mi más sagrado anhelo
buscó con ansia loca tu boca tan esquiva,
tu espíritu, tu cuerpo, tu mano compasiva
IV
La noche es joven, Laura, aún faltan muchas horas
y yo ya me he cansado de ver tantas auroras,
mis ojos nada quieren, si tú no lo provocas,
el fuego solo quiere nacer en nuestras bocas;
por eso ven conmigo, abrázame muy fuerte
porque ese abrazo tuyo será más que la muerte,
pues tú le diste vida a un pobre moribundo,
que inerte descansaba debajo de otro mundo
la noche es joven, Laura, y tú eres el pronombre
que ocupa aquel espacio del tálamo sin nombre.
I
No hay noche más sublime que aquella que acompasa
un beso y mil caricias, pues aunque todo pasa
siempre queda guardado entre las luces breves
la dulce melodía de dos suspiros leves.
Tú fuiste mariposa de renovada magia
en cuyos cristalinos la espera se presagia,
y cuando, al fin, parece que encuentras el camino
alguna circunstancia altera tu destino.
Yo he sido un caminante vestido de promesa
en busca de una Laura que fuese mi princesa,
que fuera al mismo tiempo ensoñación y vida,
romántica, profunda, de versos revestida.
II
La luna fue de testigo de tantas madrugadas
en donde se cruzaron nuestras dulces miradas,
y fueron, esas noches, la eterna melodía
de huellas que, en el lecho, despiertan en el día.
Quién sabe los secretos que guarda aquella alcoba,
las claves que se esconden detrás de alguna arroba,
pues todo el mundo ignora que a solas fantaseo
con la mujer etérea que despertó el deseo.
Mi corazón dormido gozó la primavera
mientras toda mi boca rozó su piel entera
y mis dos manos fueron un lápiz de ternura
sobre su piel canela, que fue la partitura
de nuevas sinfonías, jamás antes sentidas,
de poros y partículas, no antes recorridas.
III
El alma de los hombres suele vagar a solas,
la mía, siempre ha sido como las grandes olas
que llegan a la orilla reverberando espuma
mas luego a su regreso sólo queda la bruma.
Y sin embargo, a veces, pudo tocar el cielo
cuando en la noche aquella mi más sagrado anhelo
buscó con ansia loca tu boca tan esquiva,
tu espíritu, tu cuerpo, tu mano compasiva
IV
La noche es joven, Laura, aún faltan muchas horas
y yo ya me he cansado de ver tantas auroras,
mis ojos nada quieren, si tú no lo provocas,
el fuego solo quiere nacer en nuestras bocas;
por eso ven conmigo, abrázame muy fuerte
porque ese abrazo tuyo será más que la muerte,
pues tú le diste vida a un pobre moribundo,
que inerte descansaba debajo de otro mundo
la noche es joven, Laura, y tú eres el pronombre
que ocupa aquel espacio del tálamo sin nombre.
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