Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
La dulce agonía.
La dulce agonía de las manzanas de tus senos.
Aquel sentir después de las pacientes esperas,
cuando las manos agudas y tensas cortan las eras,
y tragas el cianuro de la soledad, interno...
El suave temblor de la caricia, secreto tierno
que guardan tus manos tibias de cera.
Cuando matas secretamente la larga espera,
con su calor vibrante que sacas de tu infierno.
La tensión de tu arco prístino, armonizada
con el blanco de tus ojos. Del cisne el cuello
delirante y seductor de la interrogación nevada.
De tu boca brota el nombre querido como un sello
que cierra la pregunta delicada al amado,
mientras las caricias se suicidan lentamente,
y tus ojos recobran el color por él ansiado
con un beso de rosa depositado serenamente...
20 de agosto del 2007.
La dulce agonía de las manzanas de tus senos.
Aquel sentir después de las pacientes esperas,
cuando las manos agudas y tensas cortan las eras,
y tragas el cianuro de la soledad, interno...
El suave temblor de la caricia, secreto tierno
que guardan tus manos tibias de cera.
Cuando matas secretamente la larga espera,
con su calor vibrante que sacas de tu infierno.
La tensión de tu arco prístino, armonizada
con el blanco de tus ojos. Del cisne el cuello
delirante y seductor de la interrogación nevada.
De tu boca brota el nombre querido como un sello
que cierra la pregunta delicada al amado,
mientras las caricias se suicidan lentamente,
y tus ojos recobran el color por él ansiado
con un beso de rosa depositado serenamente...
20 de agosto del 2007.