viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Muerto, desvanecido en la nada,
una gota de agua
sobre montañas de sal,
o una cucharada de sal
en toda el agua del tiempo.
Y sin embargo
cada segundo cuenta, y cuenta
historias y vidas diferentes.
Al final, sólo un camino:
En tu cintura una enredadera,
mis manos de piel verde
y de tierra carne,
bailando cada instante
en esta verbena de incienso.
Sin más reloj que el biológico,
sin más lógica que estar vivo,
sin más que decir
cuando hablan los ojos,
y dos juegos de pies
procuran no pisarse.
Pies sabios que de memoria
conocen cada ola de esta pista,
un dos, un dos, un dos tres.
Baile de salón
sobre la cuerda floja
con garras de gorrión
para ajustarse al destino.
Y entre selvas de hormonas,
territorios hipotecados
defendidos con esclavitudes
y sueños empezados a mediodía
(suicidas a media tarde)
Me nace de los labios
una petición musical:
Es nuestra canción...
¿Me concede este baile?
Amémonos hoy,
ya pensaremos otro día.
una gota de agua
sobre montañas de sal,
o una cucharada de sal
en toda el agua del tiempo.
Y sin embargo
cada segundo cuenta, y cuenta
historias y vidas diferentes.
Al final, sólo un camino:
En tu cintura una enredadera,
mis manos de piel verde
y de tierra carne,
bailando cada instante
en esta verbena de incienso.
Sin más reloj que el biológico,
sin más lógica que estar vivo,
sin más que decir
cuando hablan los ojos,
y dos juegos de pies
procuran no pisarse.
Pies sabios que de memoria
conocen cada ola de esta pista,
un dos, un dos, un dos tres.
Baile de salón
sobre la cuerda floja
con garras de gorrión
para ajustarse al destino.
Y entre selvas de hormonas,
territorios hipotecados
defendidos con esclavitudes
y sueños empezados a mediodía
(suicidas a media tarde)
Me nace de los labios
una petición musical:
Es nuestra canción...
¿Me concede este baile?
Amémonos hoy,
ya pensaremos otro día.
::