Y la lluvia no cesaba,
La soledad bajo ese puente de mi se apoderaba,
Y mi llanto la guerra le gano a mis alegrías,
Todo mi interior era un campo de batallas inéditas,
De improviso mi sangre corrió,
Como corría el agua por un caudal sigiloso,
Cerré los ojos libere un suspiro de dolor y ternura,
Y pedí que se hiciera en mí la eterna muerte,
Pero que se hiciera con dolor y dulzura,
En ese momento desee que los ruidos quedaran callados,
Que los caminos ya no se andarán,
Que la luz oscureciera profundamente,
Y que la vista de la vida fuese ciega,
Ahora se me es difícil recordarlo,
Porque solo fue un engaño de la ausencia del alma,
Tan solo fue fue un intento suicida,
Solo un minuto fuera de mi cuerpo,
Porque el aire beso mi alma,
Y así devolviéndome la vida,
Haciendo de nuestro encuentro la mas pura devoción,
Si el tan solo hubiese sabido que lo que yo quería era morir
Y que me quitase hasta el último suspiro,
Pero no llego a saberlo,
Pensó que favor me hacia,
Y entonces pidió a la lluvia cesar su furia,
Y mando a los vientos calmar su enojo,
Por mi tan solo por mí,
Debí agradecerle,
Darle gracias por devolverme la vida,
Debí haber dicho las palabras y dejarlas viajar a través de la bruma,
Hasta hacer llegar mí más grato agradecimiento de vida al aire,
Pero acallaron mis pensamientos,
Aunque talvez en la lejanía de mi interior un calido gracias perforaba mis oídos,
Pude escucharlo como un tenue murmullo,
Pero no pude decirlo.
La soledad bajo ese puente de mi se apoderaba,
Y mi llanto la guerra le gano a mis alegrías,
Todo mi interior era un campo de batallas inéditas,
De improviso mi sangre corrió,
Como corría el agua por un caudal sigiloso,
Cerré los ojos libere un suspiro de dolor y ternura,
Y pedí que se hiciera en mí la eterna muerte,
Pero que se hiciera con dolor y dulzura,
En ese momento desee que los ruidos quedaran callados,
Que los caminos ya no se andarán,
Que la luz oscureciera profundamente,
Y que la vista de la vida fuese ciega,
Ahora se me es difícil recordarlo,
Porque solo fue un engaño de la ausencia del alma,
Tan solo fue fue un intento suicida,
Solo un minuto fuera de mi cuerpo,
Porque el aire beso mi alma,
Y así devolviéndome la vida,
Haciendo de nuestro encuentro la mas pura devoción,
Si el tan solo hubiese sabido que lo que yo quería era morir
Y que me quitase hasta el último suspiro,
Pero no llego a saberlo,
Pensó que favor me hacia,
Y entonces pidió a la lluvia cesar su furia,
Y mando a los vientos calmar su enojo,
Por mi tan solo por mí,
Debí agradecerle,
Darle gracias por devolverme la vida,
Debí haber dicho las palabras y dejarlas viajar a través de la bruma,
Hasta hacer llegar mí más grato agradecimiento de vida al aire,
Pero acallaron mis pensamientos,
Aunque talvez en la lejanía de mi interior un calido gracias perforaba mis oídos,
Pude escucharlo como un tenue murmullo,
Pero no pude decirlo.