marian
Poeta adicto al portal
Dulce niebla que hoy suspiras
entre altos pinos y frescas aguas.
Tú
aquella que baña mis sueños
de esperanza.
Las estrellas ya mueren
y las hojas tan inertes como el suelo
caen y desvanecen.
Quisiera ser viento
volar entre tu silencio
y
callar, suave y ágil, en tus ojos.
¡No habrá cielo descubierto!.
¡Frías serán las noches!.
Eso fue, ya, todo pasado
La muerte
-bella en su silueta-
arropó el ayer.
¡Pero hoy es mañana!
Las horas, pesan, si
y el silencio aumenta.
Las murallas se derrumban.
Y las dudas se expanden.
El corazón no resiste,
y el fuego no cesa.
Arde.
Arde hasta llegar
a lo profundo del mismísimo tuétano.
Tal vez no sea amor,
tal vez no sea este nuestro destino,
pero y si tal vez
todo es parte de un inmenso sueño,
un sueño que mañana fugaz será.
Pero, amor, pensemos
-bajo la luz tenue de nuestros caminos-
abramos el alma, si, abrámoslas.
Que piel más brillará,
o que boca más saciará
si no son
los tuyos y los míos.
Si no son estas manos
las que hoy despiertan
tus más sinceros anhelos.
Si
Las que hoy descubren
tu risa
como eterna melodía.
Hoy.
Si, hoy,
deseo amarte
con la arena bajo los pies
y el alba, fija, en tu mirada
-radiante y en calma-.
No habrá llantos.
No.
No más almas penitentes.
Solo,
solamente,
dos corazones
que se entregan
bajo un universo infinito
hasta el finito de sus cuerpos.
Moriremos amándonos,
lo sé.
Moriré soñándote,
lo sé.
Y no importa el mundo,
ni la vida.
Si tú, hoy, también me amas.
entre altos pinos y frescas aguas.
Tú
aquella que baña mis sueños
de esperanza.
Las estrellas ya mueren
y las hojas tan inertes como el suelo
caen y desvanecen.
Quisiera ser viento
volar entre tu silencio
y
callar, suave y ágil, en tus ojos.
¡No habrá cielo descubierto!.
¡Frías serán las noches!.
Eso fue, ya, todo pasado
La muerte
-bella en su silueta-
arropó el ayer.
¡Pero hoy es mañana!
Las horas, pesan, si
y el silencio aumenta.
Las murallas se derrumban.
Y las dudas se expanden.
El corazón no resiste,
y el fuego no cesa.
Arde.
Arde hasta llegar
a lo profundo del mismísimo tuétano.
Tal vez no sea amor,
tal vez no sea este nuestro destino,
pero y si tal vez
todo es parte de un inmenso sueño,
un sueño que mañana fugaz será.
Pero, amor, pensemos
-bajo la luz tenue de nuestros caminos-
abramos el alma, si, abrámoslas.
Que piel más brillará,
o que boca más saciará
si no son
los tuyos y los míos.
Si no son estas manos
las que hoy despiertan
tus más sinceros anhelos.
Si
Las que hoy descubren
tu risa
como eterna melodía.
Hoy.
Si, hoy,
deseo amarte
con la arena bajo los pies
y el alba, fija, en tu mirada
-radiante y en calma-.
No habrá llantos.
No.
No más almas penitentes.
Solo,
solamente,
dos corazones
que se entregan
bajo un universo infinito
hasta el finito de sus cuerpos.
Moriremos amándonos,
lo sé.
Moriré soñándote,
lo sé.
Y no importa el mundo,
ni la vida.
Si tú, hoy, también me amas.
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