Emerson Mendoza
Poeta recién llegado
No puedo distinguir entre besos y caricias
cuando no eres tú quién me los da
y aunque nunca se pudo concretar,
en mis sueños no podiamos parar.
En los días, el estudio entretenido apartaba tu presencia
y en las noches tus latidos se unían con los mios
y un fuerte sonido resonaba este vacío,
y conducía mi espíritu al "Desierto más infinito..."
Y en el desierto infinito me iba ahogando
sin que nadie me escuche y me pueda rescatar.
El Sol, energía absoluta, me mata cada vez más
y el frio congela heridas que la tierra propia me las da.
Tu mirada tierna, hoy traicionera,
tus palabras dulces ahora amargas,
silencio y odio entre mi almohada,
cuando no te tengo...
pero te veo y te deseo más.
Que vacio hoy dejaste, que delito cometiste,
él, hermano amigo, tú...
De cada mirada, por dios que me desgarra
y cuando me hablas, asco das,
poema que hoy desliza sufrimiento y piedad
y que sólo puedo esperar un adiós y un final.
cuando no eres tú quién me los da
y aunque nunca se pudo concretar,
en mis sueños no podiamos parar.
En los días, el estudio entretenido apartaba tu presencia
y en las noches tus latidos se unían con los mios
y un fuerte sonido resonaba este vacío,
y conducía mi espíritu al "Desierto más infinito..."
Y en el desierto infinito me iba ahogando
sin que nadie me escuche y me pueda rescatar.
El Sol, energía absoluta, me mata cada vez más
y el frio congela heridas que la tierra propia me las da.
Tu mirada tierna, hoy traicionera,
tus palabras dulces ahora amargas,
silencio y odio entre mi almohada,
cuando no te tengo...
pero te veo y te deseo más.
Que vacio hoy dejaste, que delito cometiste,
él, hermano amigo, tú...
De cada mirada, por dios que me desgarra
y cuando me hablas, asco das,
poema que hoy desliza sufrimiento y piedad
y que sólo puedo esperar un adiós y un final.