Amada, esta tarde me he sacrificado
en el madero dulce de tus labios
esta tarde tu me has confiado
el secreto augusto de tu milagro.
Acariciado entre sedas de tu piel
he sentido tu calor, me has refugiado
me he deleitado de tu miel
y de puro èxtasis embriagado.
Esta tarde duerme ausente
en el regaso infinito del horizonte
hace de mi un ser paciente
hace que mi alma se reconforte.
Te adueñas en un beso de mi credo
en tus manos sostienes mi razòn
logras que me reine el celo
convirtièndome en un pecador.
en el madero dulce de tus labios
esta tarde tu me has confiado
el secreto augusto de tu milagro.
Acariciado entre sedas de tu piel
he sentido tu calor, me has refugiado
me he deleitado de tu miel
y de puro èxtasis embriagado.
Esta tarde duerme ausente
en el regaso infinito del horizonte
hace de mi un ser paciente
hace que mi alma se reconforte.
Te adueñas en un beso de mi credo
en tus manos sostienes mi razòn
logras que me reine el celo
convirtièndome en un pecador.