El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Esto se lo escribo a Luis,
a ese otro Luis,
como, imagino,
casi seguro,
debe haber otro Abel, o María, o José.
Ese que se enciende cuando el ojo de la cámara se apaga,
y te quedás sólo.
Y sabe
Que el tiempo pasa y las canas se instalan.
Que el esqueleto duele,
que los músculos tiran cada vez menos.
Que el mundo es inmenso.
Y que de lo poco que se sabe,
uno sabe más poco todavía.
Y en ese mundo binario,
a pesar de lo que diga la publicidad,
están los que ganan y los que pierden.
Que la piedad dura un tiempo,
como todo.
Que el porvenir viene con su aplanadora,
y uno no se ha preparado
Que no hay seguro,
aporte,
ni jubilación
ni título
ni chamuyo,
ni nada.
Y que probablemente el tiempo nos teje una emboscada
con su madeja sinfín, en una esquina oscura.
Para rompernos los huesos, viejos, con su garrote.
Porque la piedad dura un tiempo,
como todo.
Ves a la gente durmiendo en la calle.
Tirada,
hablando sóla.
Y ves a eso que viene;
rabioso,
golpeando puertas sin cerrojo.
Vomitando punitorios.
Poniendo muebles a sollozar disimuladamente bajo la lluvia
en la vereda.
Se le llama: ajuste,
trastienda del progreso,
incertidumbre,
no tener a donde caerse vivo.
Futuro se le llama.
Chamuyo: Verso más o menos bien armado con el que uno vende algo o se levanta una mina.
a ese otro Luis,
como, imagino,
casi seguro,
debe haber otro Abel, o María, o José.
Ese que se enciende cuando el ojo de la cámara se apaga,
y te quedás sólo.
Y sabe
Que el tiempo pasa y las canas se instalan.
Que el esqueleto duele,
que los músculos tiran cada vez menos.
Que el mundo es inmenso.
Y que de lo poco que se sabe,
uno sabe más poco todavía.
Y en ese mundo binario,
a pesar de lo que diga la publicidad,
están los que ganan y los que pierden.
Que la piedad dura un tiempo,
como todo.
Que el porvenir viene con su aplanadora,
y uno no se ha preparado
Que no hay seguro,
aporte,
ni jubilación
ni título
ni chamuyo,
ni nada.
Y que probablemente el tiempo nos teje una emboscada
con su madeja sinfín, en una esquina oscura.
Para rompernos los huesos, viejos, con su garrote.
Porque la piedad dura un tiempo,
como todo.
Ves a la gente durmiendo en la calle.
Tirada,
hablando sóla.
Y ves a eso que viene;
rabioso,
golpeando puertas sin cerrojo.
Vomitando punitorios.
Poniendo muebles a sollozar disimuladamente bajo la lluvia
en la vereda.
Se le llama: ajuste,
trastienda del progreso,
incertidumbre,
no tener a donde caerse vivo.
Futuro se le llama.
Chamuyo: Verso más o menos bien armado con el que uno vende algo o se levanta una mina.