Dormida yace el amor de mi vida
tendida a espaldas de mis sueños
cual hoja del otoño desprendida
tranquila en la flacidez de su cuerpo
Cálida placidez de sus ojos
renuncia a las sombras del secreto
llena de valentía y arrojo
tiñe sus huellas de regreso.
Tímidos penden del silencio
reflejos latentes del deseo
cautivas miradas de misterio
cuentos infinitos en que creo.
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