Mitra
Poeta adicto al portal
Once y treinta
a esa hora me separaré de ti
en cinco minutos ya no seré tu esclavo
a esa hora ya no serás parte de mí.
El reloj de pulsera me dirá que es hora de partir
mirando la luna marcando mi huída aún siento el frío de existir
con la pena de amar a quien me amó sin más pedir
que crea en sus palabras y eso fue lo ultimo que recuerdo oír.
Pieza de oro que en mi dedo oscila aún con pasión
ya tu odio no me consumirá aunque nunca consiga tu perdón
igual que en sus manos brillaba con su sonrisa que es ahora mi maldición
como en esa noche las estrellas meditaron el canto de su voz.
La más bella de esta ciudad con una lagrima iluminó
aquel manto oscuro en que le entregue con una proposición mi corazón
pasando mis manos por las suyas ella aceptó
a unirnos eternamente a nuestro enorme amor.
Eran once y treinta un día antes de la bendición
cuando su viejo amor fue a buscarla para separarla de mí
y ella amenazada de peligro en su cuarto se escondió
dejando un pedido de auxilio atorado en mi contestador.
-Sácame de aquí
yo con tigo quiero vivir
la muerte golpea mi puerta la puedo sentir
viene esta noche cree en mí...-
Yo no lo escuché,
fui a verla para amar
yo no lo busqué,
y fui testigo de la mentira disfrazada de verdad.
La puerta estaba abierta
era ella, estaban juntos
y vi dos sombras despiertas
fueron solo dos segundos.
-Esto no es lo que parece, sácame de aquí
seremos mañana felices, yo con tigo quiero vivir
fue la muerte quien entró por mi puerta y te tomó a ti
yo no podría mentirte, cree en mí.-
El pagó con el metal de mi mano
su maldad y su falta de resignación
ella no llego a agradecerme
cuando mi mano a su cuello cubrió.
Y tras la sabana se movieron sus labios
unas palabras que no pude escuchar
y a solo cinco minutos del esperado olvido
mi mente se niega a poderlos descifrar.
Al llegar a mi casa
escuche las cintas que se repetían
hasta este mismo día sin para arremetían
fueron veinticuatro horas de desquicias.
Solo a cinco minutos
de ser libre de voz
cuando el barco marche sin rumbos
ya no serás tú mi dios.
Aún en mi mente sigue preso este día
en que nos casaríamos y pasaríamos la vida
juntos y para siempre aunque ayer nos separamos
y hoy que de tu muerte huyo en busca de mí mismo y mi amparo.
Aún once y treinta
ayer a las doces vi tu figura tras las telas,
aún este anillo sigue atorado
inundado de tu sangre y aún tibio y manchado.
Una llamada en el barco me nombra hacia el teléfono
y son pocas las palabras que deseo escuchar,
ya lo que fui no me importa
solo quiero y busco en las aguas el silencio.
-Te perdono, ven por mí
ya nuestra unión irá por ti
no puedes dejarme sola ¿sin más para que vas a existir?
no puedes dejarte solo, hoy es nuestro encuentro no puedes huir.-
El mar me llama y colgó sin esperar,
es este día el sello a lo que debió ser y será
serán en dos segundo cuando el mar me tragará
a casi las doce de poder escapar.
Mitra
Este poema lo hice hace mucho, ojala sea de sus agrados
.
Saludos.
a esa hora me separaré de ti
en cinco minutos ya no seré tu esclavo
a esa hora ya no serás parte de mí.
El reloj de pulsera me dirá que es hora de partir
mirando la luna marcando mi huída aún siento el frío de existir
con la pena de amar a quien me amó sin más pedir
que crea en sus palabras y eso fue lo ultimo que recuerdo oír.
Pieza de oro que en mi dedo oscila aún con pasión
ya tu odio no me consumirá aunque nunca consiga tu perdón
igual que en sus manos brillaba con su sonrisa que es ahora mi maldición
como en esa noche las estrellas meditaron el canto de su voz.
La más bella de esta ciudad con una lagrima iluminó
aquel manto oscuro en que le entregue con una proposición mi corazón
pasando mis manos por las suyas ella aceptó
a unirnos eternamente a nuestro enorme amor.
Eran once y treinta un día antes de la bendición
cuando su viejo amor fue a buscarla para separarla de mí
y ella amenazada de peligro en su cuarto se escondió
dejando un pedido de auxilio atorado en mi contestador.
-Sácame de aquí
yo con tigo quiero vivir
la muerte golpea mi puerta la puedo sentir
viene esta noche cree en mí...-
Yo no lo escuché,
fui a verla para amar
yo no lo busqué,
y fui testigo de la mentira disfrazada de verdad.
La puerta estaba abierta
era ella, estaban juntos
y vi dos sombras despiertas
fueron solo dos segundos.
-Esto no es lo que parece, sácame de aquí
seremos mañana felices, yo con tigo quiero vivir
fue la muerte quien entró por mi puerta y te tomó a ti
yo no podría mentirte, cree en mí.-
El pagó con el metal de mi mano
su maldad y su falta de resignación
ella no llego a agradecerme
cuando mi mano a su cuello cubrió.
Y tras la sabana se movieron sus labios
unas palabras que no pude escuchar
y a solo cinco minutos del esperado olvido
mi mente se niega a poderlos descifrar.
Al llegar a mi casa
escuche las cintas que se repetían
hasta este mismo día sin para arremetían
fueron veinticuatro horas de desquicias.
Solo a cinco minutos
de ser libre de voz
cuando el barco marche sin rumbos
ya no serás tú mi dios.
Aún en mi mente sigue preso este día
en que nos casaríamos y pasaríamos la vida
juntos y para siempre aunque ayer nos separamos
y hoy que de tu muerte huyo en busca de mí mismo y mi amparo.
Aún once y treinta
ayer a las doces vi tu figura tras las telas,
aún este anillo sigue atorado
inundado de tu sangre y aún tibio y manchado.
Una llamada en el barco me nombra hacia el teléfono
y son pocas las palabras que deseo escuchar,
ya lo que fui no me importa
solo quiero y busco en las aguas el silencio.
-Te perdono, ven por mí
ya nuestra unión irá por ti
no puedes dejarme sola ¿sin más para que vas a existir?
no puedes dejarte solo, hoy es nuestro encuentro no puedes huir.-
El mar me llama y colgó sin esperar,
es este día el sello a lo que debió ser y será
serán en dos segundo cuando el mar me tragará
a casi las doce de poder escapar.
Mitra
Este poema lo hice hace mucho, ojala sea de sus agrados
Saludos.
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