emiled
Poeta adicto al portal
El adiós, las brumas y el alba.
Soñé ayer un sendero en medio de piedras y ríos,
árboles en cuyas ramas las aves dormían
abrazándose de la lluvia y el invierno,
prados de alhelíes y bosques de estíos,
taludes donde al fin poder dormir el sueño eterno
en el lecho del alba.
Vi como la tempestad me arrimaba a la ribera
anclándome en el puerto de lo imposible,
creyendo abrazar de la espuma la sonrisa
y donde poder volver, siendo céfiro o brisa,
a creer en el tiempo o en el olvido,
la carretera, el mar y las playas, mi infancia.
Nunca tuve nada, esperanzas, sueños;
los céfiros son piedras en mis noches de tormenta.
-Madre, quiero dormir.
Las brumas reúnen mi palacio en el alba
y creo ver la aurora, al fin, en el jardín,
el cese de la lluvia y el punzante ocaso,
hermosas piedras en la blanquecina salva,
los rubios crisantemos, los lirios, el jazmín,
¡siempre lo mismo!
Y el sueño me lleva hacia las cumbres del tártaro,
y lloro, palidezco en los desiertos de Ptolemais
y en las avenidas donde voy creciendo,
¡Donde se va mi vida! Lo que nunca tendré;
el racimo de amapolas en el techo de mi cuarto,
donde cada día abre el diablo la losa de mi tumba.
-¡Madre, quiero dormir!
E.R.D
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