Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las mañanas
me arañan
la piel
cuando te pienso
en las venas.
Las mañanas
caminan alejadas
de los sonidos,
ocurre...
cuando el tiempo
se agota
y tus palabras
mueren.
Las mañanas
se pierden
con tu sonrisa
de frágil eco,
se rompen...
apenas,
en las esquinas nauseabundas.
Las mañanas
se agitan
imaginando...
el milímetro
de tus huellas perdidas
en el firmamento
de mi columna.
Las mañanas
son instantes
que no existen
sin tu mirar,
ausencia me hieres...
en los cánticos
de la soledad.
me arañan
la piel
cuando te pienso
en las venas.
Las mañanas
caminan alejadas
de los sonidos,
ocurre...
cuando el tiempo
se agota
y tus palabras
mueren.
Las mañanas
se pierden
con tu sonrisa
de frágil eco,
se rompen...
apenas,
en las esquinas nauseabundas.
Las mañanas
se agitan
imaginando...
el milímetro
de tus huellas perdidas
en el firmamento
de mi columna.
Las mañanas
son instantes
que no existen
sin tu mirar,
ausencia me hieres...
en los cánticos
de la soledad.