Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Luctuoso nunca
Lo luctuoso de los nuncas en la matiné
del gris asmático de los escalofríos
en el glosario de los purgatorios hinchándose
de las lagañas incoloras,
en las llamaradas de lo que todo se quema,
hasta la comparsa de los adredes
que encandilan al henequén desolado
que se refleja en el grillo de plástico,
que se prende de las semanas lapidarias
del septiembre que en mis manos, se hace posible
donde el cuervo deja de ser amante por ser negro,
y mis manos de ser posible ya no estrujan
el lirio desamparado por mi elegía ahogada
en los parques del dramático nada, del nada de los nadas,
del nada prisionero del todo que he escrito
en mi luctuoso nunca, en mi luctuoso nunca,
en mi luctuoso nada:
donde tu partida se va y ya no regresa,
culpable o no la distancia,
culpable o no yo.
Lo luctuoso de los nuncas en la matiné
del gris asmático de los escalofríos
en el glosario de los purgatorios hinchándose
de las lagañas incoloras,
en las llamaradas de lo que todo se quema,
hasta la comparsa de los adredes
que encandilan al henequén desolado
que se refleja en el grillo de plástico,
que se prende de las semanas lapidarias
del septiembre que en mis manos, se hace posible
donde el cuervo deja de ser amante por ser negro,
y mis manos de ser posible ya no estrujan
el lirio desamparado por mi elegía ahogada
en los parques del dramático nada, del nada de los nadas,
del nada prisionero del todo que he escrito
en mi luctuoso nunca, en mi luctuoso nunca,
en mi luctuoso nada:
donde tu partida se va y ya no regresa,
culpable o no la distancia,
culpable o no yo.
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