Viejo río, nuevo mar.

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa
Viejo río, nuevo mar.


Llego ante el estuario de tu amor,
como agua dulce en busca de su mar...
Como un río, viajero incesante, regreso a ti,
retornando el agua de ti tomada.

¡Oh mar mío que tanto amo!
Tú me recibes con tus tibios brazos,
me llenas de ti, te lleno de mí,
nos hacemos infinitamente uno,
amantes interminables y persistentes.

Ancho mar, amor mío de siempre,
con tu ternura gigante me ocupas,
paséame nuevamente por tus corrientes,
muéstrame tus noches de sur con sus estrellas.

Y luego, muéstrame tu norte de día,
para escalar nuevamente hasta las nubes
y comer blancos algodones voladores,
como el niño distraído en el circo…


17 de Septiembre de 2007.
 
Waooo que bonito, te felicito, llenas tu jardin con hermosos versos y se alumbran con las estrellas bien merecidas,dulces imagenes idealisé, me encantó..te felicito, es una belleza, fue un gusto leerte y dejar mi humilde huella, abrazos para ti
ciel
 
Waooo que bonito, te felicito, llenas tu jardin con hermosos versos y se alumbran con las estrellas bien merecidas,dulces imagenes idealisé, me encantó..te felicito, es una belleza, fue un gusto leerte y dejar mi humilde huella, abrazos para ti
ciel

Gracias querida Ciel por iluminar la noche. Besos.
 
Viejo río, nuevo mar.


Llego ante el estuario de tu amor,
como agua dulce en busca de su mar...
Como un río, viajero incesante, regreso a ti,
retornando el agua de ti tomada.

¡Oh mar mío que tanto amo!
Tú me recibes con tus tibios brazos,
me llenas de ti, te lleno de mí,
nos hacemos infinitamente uno,
amantes interminables y persistentes.

Ancho mar, amor mío de siempre,
con tu ternura gigante me ocupas,
paséame nuevamente por tus corrientes,
muéstrame tus noches de sur con sus estrellas.

Y luego, muéstrame tu norte de día,
para escalar nuevamente hasta las nubes
y comer blancos algodones voladores,
como el niño distraído en el circo…


17 de Septiembre de 2007.



Oh, Carlos, ésto es una maravilla de poema. Me he deleitado, y va a quedar conmigo para siempre la profunda impresión que me ha causado. Un abrazo!
 
Viejo río, nuevo mar.


Llego ante el estuario de tu amor,
como agua dulce en busca de su mar...
Como un río, viajero incesante, regreso a ti,
retornando el agua de ti tomada.

¡Oh mar mío que tanto amo!
Tú me recibes con tus tibios brazos,
me llenas de ti, te lleno de mí,
nos hacemos infinitamente uno,
amantes interminables y persistentes.

Ancho mar, amor mío de siempre,
con tu ternura gigante me ocupas,
paséame nuevamente por tus corrientes,
muéstrame tus noches de sur con sus estrellas.

Y luego, muéstrame tu norte de día,
para escalar nuevamente hasta las nubes
y comer blancos algodones voladores,
como el niño distraído en el circo…


17 de Septiembre de 2007.


¡Cuánta energía y fuerza hay en este hermoso y romantico poema! Y todo solo con palabras, sin signos ni subterfugiuos...
Espectacular
Felicitaciones y abrazo
Ricardo
 

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