Arnaldo
Poeta recién llegado
Mira hacia los cielos,
madre de madres, ¡cuánto lo siento!.
Supiste entregarnos tu calor,
el amor de tus dulces cuentos.
Tu coraje y sufrimiento,
han eternizado tu valioso ejemplo.
Tus angustias y desvelos
que supieron cuidar a nuestros sueños.
De tus semillas, frondosos árboles nacieron.
De tus cuidados varias ramas se expandieron.
Por tu cariño hoy los frutos cayeron.
Y en tu nombre, los plantines seguirán creciendo.
Con un angel te haz marchado,
y nos dejaste un dulce arrullo.
Esa triste tarde, cuando vi volar a un pajaro,
encontró mi boca un canto:
¡Abuela mía cuánto te quiero!
madre de madres, ¡cuánto lo siento!.
Supiste entregarnos tu calor,
el amor de tus dulces cuentos.
Tu coraje y sufrimiento,
han eternizado tu valioso ejemplo.
Tus angustias y desvelos
que supieron cuidar a nuestros sueños.
De tus semillas, frondosos árboles nacieron.
De tus cuidados varias ramas se expandieron.
Por tu cariño hoy los frutos cayeron.
Y en tu nombre, los plantines seguirán creciendo.
Con un angel te haz marchado,
y nos dejaste un dulce arrullo.
Esa triste tarde, cuando vi volar a un pajaro,
encontró mi boca un canto:
¡Abuela mía cuánto te quiero!