Cuando yo me muera allégate hasta el camposanto,
Y allí entre tumbas frías vas a encontrar la mía;
Y si acaso no está cubierta de hierbas,
Y escondida por los pastos, no le pongas flores;
Y no deje que en tus ojos se vaya a asomar el llanto.
Mi lápida tal vez sonría, al ver que me has visitado,
Y que al menos tú, la mujer que amé,
A quien di mi corazón, del todo no me ha olvidado.
Que aún guarda los recuerdos de los momentos pasados,
Y mis vecinos, los muertos, te van a dar un aplauso.
Quizás sientas temor al entrar al cementerio,
Porque tu me has comentado, que a los difuntos,
De niña les ha temido y por ellos sientes miedo;
Por mi no temas nunca ni aún estando muerto,
Tan sólo puede pasar, que me levante y te robe un beso.
Lo que no permitiré, es si acaso sientes pena,
Que de tu inspiración, no me dejes un poema.
Que hable del sol, la luna, del cielo, naturaleza,
Y cuando te vayas tú, a postrar al lado mío,
Me llevaras de regalo tu amor y tu belleza.
Y allí entre tumbas frías vas a encontrar la mía;
Y si acaso no está cubierta de hierbas,
Y escondida por los pastos, no le pongas flores;
Y no deje que en tus ojos se vaya a asomar el llanto.
Mi lápida tal vez sonría, al ver que me has visitado,
Y que al menos tú, la mujer que amé,
A quien di mi corazón, del todo no me ha olvidado.
Que aún guarda los recuerdos de los momentos pasados,
Y mis vecinos, los muertos, te van a dar un aplauso.
Quizás sientas temor al entrar al cementerio,
Porque tu me has comentado, que a los difuntos,
De niña les ha temido y por ellos sientes miedo;
Por mi no temas nunca ni aún estando muerto,
Tan sólo puede pasar, que me levante y te robe un beso.
Lo que no permitiré, es si acaso sientes pena,
Que de tu inspiración, no me dejes un poema.
Que hable del sol, la luna, del cielo, naturaleza,
Y cuando te vayas tú, a postrar al lado mío,
Me llevaras de regalo tu amor y tu belleza.