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Poeta recién llegado
Destino
Es simple: la vida es un juego en donde ganar no es una opción.
Imagina una mesa hecha con el alma, tan lisa que pareciera que un viento homogéneo la ha pulido un par de bancas y unos naipes. En la banca izquierda se encuentra un nombre escrito: el tuyo.
Lentamente te acercas y te sientas con una extraña seguridad. Estas solo, pasan segundos, minutos, horas la luz se hace cada ves mas tenue, sigues solo pero jamás piensas en marcharte (tampoco hay salida), intrínsecamente sabes que con alguien jugaras e inconscientemente guardas los mejores naipes entre la manga de tu suéter y tu brazo. A lo lejos, viniendo desde el otro rincón: un sujeto. Viste de negro, rostro borroso en que solo le resalta la sonrisa, la forma en que camina es del todo familiar se sienta frente a ti, en la otra banca, la de la derecha.
Y coge el primer naipe, y el segundo, y el tercero y los cuenta todos y aun sabiendo que faltan cartas sobre la mesa, no dice nada y las reparte una a una empieza el juego.
En el centro de la mesa caen las tres primeras cartas, dos volteadas, pareciera que el tipo la ha escogido al azar también harás lo mismo, lanzas las tres siguientes: vas perdiendo.
Lanza las siguientes cartas, dos, esta vez observas en sus ojos que las ha escogido con vehemencia también harás lo mismo, lanzas las dos siguientes: van empate.
Y caen las cartas, la octava, la décima, coge la segunda y la vuelve a lanzar ¿pero acaso aun valen las cartas que ya lanzó? Te das cuenta de la notable desventaja: solo el conoce el juego.
Aunque sea tan difícil, tarde o temprano has de aprender a lanzar y recoger las cartas el juego durara todo el tiempo que tu adversario crea necesario, el decide cuando terminarlo.
¿Y donde quedo los naipes que escondite? No supiste como y cuando utilizarlos, aun sigues sin comprender el juego y trataras de utilizarlos solo cuando te das cuenta que ya te han vencido: todos somos mas valientes cuando la batalla se ha perdido, ya lo decían.
La vida es un sueño en donde ganar no es una opción, el sujeto con quien has jugado tiene un nombre, se llama tu destino y estaban jugándose la vida, tu vida! Y como yo ya lo decía líneas arriba, contra el destino, perder se convierte en tu única opción.
La vida tiene reglas, reglas que son más complicadas cuando más tú las entiendes.
La vida te dará golpes que sin duda has de aguantar pero habrá de aquellos que te lanzaran con fuerza al piso, trataras y sin duda lograras sacar las fuerzas necesarias para poder seguir adelante así sea arrastrándose! No importa como, solo sigue adelante, jamás mires a atrás ni culpes a nadie por el mal que te ha pasado, no por nada pasan las cosas: son los naipes que el destino lanzó sobre la mesa.
Así también, la vida te dará satisfacciones y hay que saberlas manejar, te traerá felicidad pero tampoco es cuestión de esperarla, sino, ir en busca de ella. Arriesgarse. Son las cartas que tú has lanzado sobre la mesa. Es bueno arriesgar arriesgar debe definir vida.
Mientras yo seguiré perdiendo sentado sobre mi banca, apoyándome en mi alma, tratando de lanzar mis mejores naipes para poder ir al mismo ritmo de aquel sujeto mi destino.
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