Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
No son de algodón las madrugadas sin sueño,
son nubes de esparto que raspan
los párpados de la luna.
La avenida parece una serpiente anoréxica,
que se mueve lenta a la sombra
del cerco amarillo de las farolas.
En la playa, parejas comiéndose a besos
en los que no reconozco ni mis labios,
ni tus dedos.
Y un murmullo de agua me arrulla,
me envuelve,
y me promete que, si me quedo con ella,
te tendré para siempre.
¿Por qué no aceptar su propuesta?
¿qué puedo perder?
si es agosto y tengo frío
son nubes de esparto que raspan
los párpados de la luna.
La avenida parece una serpiente anoréxica,
que se mueve lenta a la sombra
del cerco amarillo de las farolas.
En la playa, parejas comiéndose a besos
en los que no reconozco ni mis labios,
ni tus dedos.
Y un murmullo de agua me arrulla,
me envuelve,
y me promete que, si me quedo con ella,
te tendré para siempre.
¿Por qué no aceptar su propuesta?
¿qué puedo perder?
si es agosto y tengo frío
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