DRYELL
Poeta fiel al portal
Palabras de más,
palabras de nada:
Resquicio del andariego que transita por los bosques espinosos de la noche sin final.
Palabras del silente cazador de los crespones azules que entretejen los ocasos,
palabras de más...
sin un grácil arpegio, sin un vergel lozano...
sin un incienso tibio y perfumado.
-¿Quien dirá?
Que ha podido esbozar una sonrisa entre sus labios al cobijar estas líneas,
-al recorrer los pasajes de las sombras infinitas que desgranaron el arcano del poniente.
Profanada la grácil albura del inerme papel
brotan los cantares lóbregos de mi alma desgarbada,
perdida y perdida y perdida de nuevo.
Ya se presentaron los actores de la obra:
la noche, las sombras,
el infame silencio que de las paredes brota.
Palabras de más
palabras necias,
huérfanas de lumbre y bastón que les soporte en la cadente travesía de mi frenético ser,
(de mis preguntas)
-! ¡No! No existe brisa ni perfume que acompañe alguna línea,
ni sol de amanecer ni aurora de plata,
mucho menos la beldad de una semilla de esperanza
o el recital inefable de las aves canoras.
¡No! De nuevo nada.
violetas marchitas
escarpadas laderas que conducen al final de la palabra.
mancillado corazón de profundos abismos,
atestada floración de carencias malditas,
tristemente y tristemente
solo palabras de más
solo, palabras de nada.
palabras de nada:
Resquicio del andariego que transita por los bosques espinosos de la noche sin final.
Palabras del silente cazador de los crespones azules que entretejen los ocasos,
palabras de más...
sin un grácil arpegio, sin un vergel lozano...
sin un incienso tibio y perfumado.
-¿Quien dirá?
Que ha podido esbozar una sonrisa entre sus labios al cobijar estas líneas,
-al recorrer los pasajes de las sombras infinitas que desgranaron el arcano del poniente.
Profanada la grácil albura del inerme papel
brotan los cantares lóbregos de mi alma desgarbada,
perdida y perdida y perdida de nuevo.
Ya se presentaron los actores de la obra:
la noche, las sombras,
el infame silencio que de las paredes brota.
Palabras de más
palabras necias,
huérfanas de lumbre y bastón que les soporte en la cadente travesía de mi frenético ser,
(de mis preguntas)
-! ¡No! No existe brisa ni perfume que acompañe alguna línea,
ni sol de amanecer ni aurora de plata,
mucho menos la beldad de una semilla de esperanza
o el recital inefable de las aves canoras.
¡No! De nuevo nada.
violetas marchitas
escarpadas laderas que conducen al final de la palabra.
mancillado corazón de profundos abismos,
atestada floración de carencias malditas,
tristemente y tristemente
solo palabras de más
solo, palabras de nada.
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