Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Dóciles, para amarnos, para nacernos
Dóciles, nos nace el bolero
de la fogata de los brazos,
nos encandilamos furtivos, fosforescentes
Del vientre nos nacen camas delirantes,
a fin de ser cuerpos abrazados
por el fuego que se hunde en los despojos
de la distancia nos imaginamos.
Dóciles, a pesar de ser dóciles nos sufrimos.
Dóciles, nos nacemos infinitos,
amándonos, amándonos
nos nace el bolero
de la fogata de los brazos,
nos encandilamos a sobremanera
de hacernos la llamarada
de todas nuestras inmortales tardes,
y las que nos aguardan.
Dóciles, para amarnos, para nacernos.
Dóciles, nos nace el bolero
de la fogata de los brazos,
nos encandilamos furtivos, fosforescentes
Del vientre nos nacen camas delirantes,
a fin de ser cuerpos abrazados
por el fuego que se hunde en los despojos
de la distancia nos imaginamos.
Dóciles, a pesar de ser dóciles nos sufrimos.
Dóciles, nos nacemos infinitos,
amándonos, amándonos
nos nace el bolero
de la fogata de los brazos,
nos encandilamos a sobremanera
de hacernos la llamarada
de todas nuestras inmortales tardes,
y las que nos aguardan.
Dóciles, para amarnos, para nacernos.
::