Edith Bustamante
Poeta recién llegado
Tanta inquietud por verte
horas de angustia
desoladas,
minutos que no pasan,
larga espera,
y por fin
nuestro encuentro.
Sonrío,
el corazón sale de mi pecho
mi cuerpo corre a ti,
mis brazos se aferran a tu cuello
y mi labios sellan tus palabras
con intensos besos.
Ansiedad de poseerte
dicha inmensa,
deseos de extraviarme en tu mirada,
en tus ojos bellos.
Me susurras palabras al oído
suavemente me acaricias la espalda
te enredas en mi pelo
y yo me pierdo.
Y por ese solo instante
se que eres mío,
que me conoces,
a pesar del tiempo.
Juegas conmigo
y me dices cosita linda
como solo tu sabes hacerlo 
ya no se si bromeas
o realmente me amas,
solo quiero creerlo.
Lo que siento
es el fuego del amor
que nos consume
y deja renovados nuestros cuerpos,
el perfume de tu piel
inundando mis sentidos,
el silencio de la habitación
roto con nuestros suspiros
nuestras manos enlazadas
conteniendo la pasión
y la furia de los cuerpos,
ahogados en besos
en sudor y en deseo.
Y me haces cerrar los ojos
y quedarme dormida
sobre tu pecho,
mientras tu velas mis sueños.
Aquella habitación
que calla nuestro secreto
ya no espera nada más,
esta tarde,
mientras llueve,
nuestro amor ha sido satisfecho.
horas de angustia
desoladas,
minutos que no pasan,
larga espera,
y por fin
nuestro encuentro.
Sonrío,
el corazón sale de mi pecho
mi cuerpo corre a ti,
mis brazos se aferran a tu cuello
y mi labios sellan tus palabras
con intensos besos.
Ansiedad de poseerte
dicha inmensa,
deseos de extraviarme en tu mirada,
en tus ojos bellos.
Me susurras palabras al oído
suavemente me acaricias la espalda
te enredas en mi pelo
y yo me pierdo.
Y por ese solo instante
se que eres mío,
que me conoces,
a pesar del tiempo.
Juegas conmigo
y me dices cosita linda
como solo tu sabes hacerlo 
ya no se si bromeas
o realmente me amas,
solo quiero creerlo.
Lo que siento
es el fuego del amor
que nos consume
y deja renovados nuestros cuerpos,
el perfume de tu piel
inundando mis sentidos,
el silencio de la habitación
roto con nuestros suspiros
nuestras manos enlazadas
conteniendo la pasión
y la furia de los cuerpos,
ahogados en besos
en sudor y en deseo.
Y me haces cerrar los ojos
y quedarme dormida
sobre tu pecho,
mientras tu velas mis sueños.
Aquella habitación
que calla nuestro secreto
ya no espera nada más,
esta tarde,
mientras llueve,
nuestro amor ha sido satisfecho.
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