Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sospecho
Y el veneno de ese mal
taladra mis afectos
neutralizando mi verdad.
Sospecho
Y las sombras transeúntes
me persiguen por la calle
hasta el mar
No hay montaña
Ni hay valle
Donde poder acampar
Con las sombras que se acuestan
arrimadas a mi paz
Sospecho
Y el sol sale de noche,
y la luna sale de día
Y el mar, antes seco, de mi agonía,
Lleno hoy con lágrimas de este mal,
que atemoriza a mi vida,
que me desgarra el alma en tiras
y pronto me ha de matar
Sospecho
Y la sopa sabe a espinas
Y el canario amaneció muerto,
arremetido sin piedad,
por el cáncer de los celos,
que se coló indigesto,
en su puesto, sin humildad
Sospecho
Y ahora todo huele a estiércol,
desde las amapolas hasta los cerezos,
pasando por la fuente de tu verdad
Sospecho
Y es el camino más directo,
a la muerte de este amor,
que sufre mil entuertos
y está a punto de fallar
Y el veneno de ese mal
taladra mis afectos
neutralizando mi verdad.
Sospecho
Y las sombras transeúntes
me persiguen por la calle
hasta el mar
No hay montaña
Ni hay valle
Donde poder acampar
Con las sombras que se acuestan
arrimadas a mi paz
Sospecho
Y el sol sale de noche,
y la luna sale de día
Y el mar, antes seco, de mi agonía,
Lleno hoy con lágrimas de este mal,
que atemoriza a mi vida,
que me desgarra el alma en tiras
y pronto me ha de matar
Sospecho
Y la sopa sabe a espinas
Y el canario amaneció muerto,
arremetido sin piedad,
por el cáncer de los celos,
que se coló indigesto,
en su puesto, sin humildad
Sospecho
Y ahora todo huele a estiércol,
desde las amapolas hasta los cerezos,
pasando por la fuente de tu verdad
Sospecho
Y es el camino más directo,
a la muerte de este amor,
que sufre mil entuertos
y está a punto de fallar
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