Le robaron el osito.

Mitra

Poeta adicto al portal
Un amor embalsamado,
aquella sonrisa febril
disfrazando un bosquejo
de algodón blanco y gris.

Cuantos hachazos hay
en un cuerpito de felpudo,
contando se me han caído ya
las pestañas y sus rulos.

Tengo la memoria
como aquella vaga cosa
que como péndulo asoma
de momento, su cuchilla.

El osito sonriente
nacido en terciopelo
se fue agrisando, añejo
como la sien emblanquecida
se tiñe con el tiempo.

En ráfaga su recuerdo
me carcome las entrañas
un cerrar punzante,
en mi corazón de madre.

Se perdió,
como el alma escapa
en un segundo, de torrente
se fue en manos...
de.. no se.

Tenemos los pies
en el suelo
y se me olvida
que no hay alma
hoy en día.

¿Cuántas monedas
compran a sus ojos,
calmos?.

¿Cuánto cuestan
los cabellos
roídos...
por la saliva
de mi niña
desentendida?.

El moribundo muñeco
dará vueltas
en las sabanas;
en recuerdo somnoliento
posado en ojos borrosos
destiñendo su rosado cuerpo.

Abulla inmaterial
de un mundo putrefacto
invadió el océano urbano.

Y los ladrones ya sin mascaras
azotan las huellas de un presente
carente de caretas,
en velo efervescente.

-Los pesos en la cartera...
túrgidos embalajes
que se los lleven...
compren sus drogas...
pero el osito
relicario de las veces
que durmió chupandose el pulgar
¿para que lo quieren?.
Osioso regozijo, cremen...

Buenos Aires,
insomnios, luces y derrames...
Bajo Flores,
cinco ladrones y un cuchillo...

Mientras dure el empapelar
sus sueños de niña cándida
dormiré sabiendo que hay
algo que perdió en su cama.

El osito ido perdió
su rozado ceniciento
cuando su valor se oscureció
en manos sucias...
Escarbando sus entrañas.

En la distraída hazaña...
de afanar lo que no compra un vuelto.
La amnesia no llego a tocar...
Que se robaron también
mi gaucho Martín Fierro.

Polvoriento su recinto,
polvoriento su desdén
el oso se fue en busca
caminando por las calles
de la penumbra infante.
 
Un amor embalsamado,
aquella sonrisa febril
disfrazando un bosquejo
de algodón blanco y gris.

Cuantos hachazos hay
en un cuerpito de felpudo,
contando se me han ido ya
la vista y mis dedos.

Tengo la memoria
como aquella vaga cosa
que como péndulo asoma
de momento, su cuchilla.

El osito sonriente
nacido en terciopelo
se fue agrisando, añejo
como la sien emblanquecida
se tiñe con el tiempo.

En ráfaga su recuerdo
me carcome las entrañas
un cerrar punzante,
en mi corazón de madre.

Se perdió,
como el alma escapa
en un segundo, de torrente
se fue en manos...
de.. no se.

Tenemos los pies
en el suelo
y se me olvida
que no hay alma
hoy en día.

¿Cuántas monedas
compran a sus ojos,
calmos?.

¿Cuánto cuestan
los cabellos
roídos...
por la saliva
de mi niña
desentendida?.

El moribundo muñeco
dará vueltas
en las sabanas;
en recuerdo somnoliento
posado en ojos borrosos
destiñendo su rosado cuerpo.

Abulla inmaterial
de un mundo putrefacto
invadió el océano urbano.

Y los ladrones ya sin mascaras
azotan las huellas de un presente
carente de caretas,
en velo efervescente.

-Los pesos en la cartera...
túrgidos embalajes
que se los lleven...
compren sus drogas...
pero el osito
relicario de las veces
que durmió chupandose el pulgar
¿para que lo quieren?.
Osioso regozijo, cremen...

Buenos Aires,
insomnios, luces y derrames...
Bajo Flores,
cinco ladrones y un cuchillo...

Mientras dure el empapelar
sus sueños de niña cándida
dormiré sabiendo que hay
algo que perdió en su cama.

El osito ido perdió
su rozado ceniciento
cuando su valor se oscureció
en manos sucias...
Escarbando sus entrañas.

En la distraída hazaña...
de afanar lo que no compra un vuelto.
La amnesia no llego a tocar...
Que se robaron también
mi gaucho Martín Fierro.

Polvoriento su recinto,
polvoriento su desdén
el oso se fue en busca
caminando por las calles
de la penumbra infante.
El cruce enorme de sentimientos es lo que me ha gustado al leer éste poema Mitra, pasa del dolor a la angustia, de la rabia al desprecio, recuerdos que corroen filosos como cuchillos la pérdida que para algunos (ladrones) no tiene importancia, y no saben lo importante que es para la vida de otros.
Me ha gustado
José
Y un cordial saludo
 

El titulo tiene algo que me atrae a todo mundo, después cada palabra se va apoderando de los sentimientos y los saca a flote, la ternura y la tristeza fundida con el dolor llegan fuertemente al exterior de cualquiera al visualizar cada momento de tu escrito. Es bellísima la manera en la que escribes y esto en especial tiene todo el sentido que debería llevar cada poesía.

Felicidades y mi admiración para ti.
 

El titulo tiene algo que me atrae a todo mundo, después cada palabra se va apoderando de los sentimientos y los saca a flote, la ternura y la tristeza fundida con el dolor llegan fuertemente al exterior de cualquiera al visualizar cada momento de tu escrito. Es bellísima la manera en la que escribes y esto en especial tiene todo el sentido que debería llevar cada poesía.

Felicidades y mi admiración para ti.


Gracias por tus palabras, es un placer verte por aca.
Saludos.
 
en lo personal no me gustan los poemas largos, pero este ha sido la excepción a pesar que la sometría no concuerda, pero me gusto es lo que me interesa,por cierto escribes muy bien felicidades.
 
Un amor embalsamado,
aquella sonrisa febril
disfrazando un bosquejo
de algodón blanco y gris.

Cuantos hachazos hay
en un cuerpito de felpudo,
contando se me han caído ya
las pestañas y sus rulos.

Tengo la memoria
como aquella vaga cosa
que como péndulo asoma
de momento, su cuchilla.

El osito sonriente
nacido en terciopelo
se fue agrisando, añejo
como la sien emblanquecida
se tiñe con el tiempo.

En ráfaga su recuerdo
me carcome las entrañas
un cerrar punzante,
en mi corazón de madre.

Se perdió,
como el alma escapa
en un segundo, de torrente
se fue en manos...
de.. no se.

Tenemos los pies
en el suelo
y se me olvida
que no hay alma
hoy en día.

¿Cuántas monedas
compran a sus ojos,
calmos?.

¿Cuánto cuestan
los cabellos
roídos...
por la saliva
de mi niña
desentendida?.

El moribundo muñeco
dará vueltas
en las sabanas;
en recuerdo somnoliento
posado en ojos borrosos
destiñendo su rosado cuerpo.

Abulla inmaterial
de un mundo putrefacto
invadió el océano urbano.

Y los ladrones ya sin mascaras
azotan las huellas de un presente
carente de caretas,
en velo efervescente.

-Los pesos en la cartera...
túrgidos embalajes
que se los lleven...
compren sus drogas...
pero el osito
relicario de las veces
que durmió chupandose el pulgar
¿para que lo quieren?.
Osioso regozijo, cremen...

Buenos Aires,
insomnios, luces y derrames...
Bajo Flores,
cinco ladrones y un cuchillo...

Mientras dure el empapelar
sus sueños de niña cándida
dormiré sabiendo que hay
algo que perdió en su cama.

El osito ido perdió
su rozado ceniciento
cuando su valor se oscureció
en manos sucias...
Escarbando sus entrañas.

En la distraída hazaña...
de afanar lo que no compra un vuelto.
La amnesia no llego a tocar...
Que se robaron también
mi gaucho Martín Fierro.

Polvoriento su recinto,
polvoriento su desdén
el oso se fue en busca
caminando por las calles
de la penumbra infante.

¡Wow!, ¡Dios salve tu pluma miniña!, contuve el aire mientras leía, es toda una clase, es toda una realidad, es un picasso de vida...besos y estrellas repletas de profundo afecto y admiración, como biensabés, a veces no puedo estar todo el tiempo, pero cada vez que vengo me voy regalada, muuuacks!:::hug::::::hug::::::hug:::
 
intenso...tus letras son un eterno desplieue de emociones...se le admira eh...un abrazo infinito....
 
Un amor embalsamado,
aquella sonrisa febril
disfrazando un bosquejo
de algodón blanco y gris.

Cuantos hachazos hay
en un cuerpito de felpudo,
contando se me han caído ya
las pestañas y sus rulos.

Tengo la memoria
como aquella vaga cosa
que como péndulo asoma
de momento, su cuchilla.

El osito sonriente
nacido en terciopelo
se fue agrisando, añejo
como la sien emblanquecida
se tiñe con el tiempo.

En ráfaga su recuerdo
me carcome las entrañas
un cerrar punzante,
en mi corazón de madre.

Se perdió,
como el alma escapa
en un segundo, de torrente
se fue en manos...
de.. no se.

Tenemos los pies
en el suelo
y se me olvida
que no hay alma
hoy en día.

¿Cuántas monedas
compran a sus ojos,
calmos?.

¿Cuánto cuestan
los cabellos
roídos...
por la saliva
de mi niña
desentendida?.

El moribundo muñeco
dará vueltas
en las sabanas;
en recuerdo somnoliento
posado en ojos borrosos
destiñendo su rosado cuerpo.

Abulla inmaterial
de un mundo putrefacto
invadió el océano urbano.

Y los ladrones ya sin mascaras
azotan las huellas de un presente
carente de caretas,
en velo efervescente.

-Los pesos en la cartera...
túrgidos embalajes
que se los lleven...
compren sus drogas...
pero el osito
relicario de las veces
que durmió chupandose el pulgar
¿para que lo quieren?.
Osioso regozijo, cremen...

Buenos Aires,
insomnios, luces y derrames...
Bajo Flores,
cinco ladrones y un cuchillo...

Mientras dure el empapelar
sus sueños de niña cándida
dormiré sabiendo que hay
algo que perdió en su cama.

El osito ido perdió
su rozado ceniciento
cuando su valor se oscureció
en manos sucias...
Escarbando sus entrañas.

En la distraída hazaña...
de afanar lo que no compra un vuelto.
La amnesia no llego a tocar...
Que se robaron también
mi gaucho Martín Fierro.

Polvoriento su recinto,
polvoriento su desdén
el oso se fue en busca
caminando por las calles
de la penumbra infante.

que poema tan bonito amiga mia
principalmente me gusto el titulo
es un placer estar entre tus versos

un beso de tu amigo
 

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