RUSO
Poeta adicto al portal
¿Oyes cómo llora el cielo sus gotas puras en octubre?...
Y el viento
éste viento ignorante de mi condición de abandonado
persuasión de más tristezas
que no cesa de derrumbar tu habitación en mi febril alma
lugar que fue hermosamente gobernado
hoy, estéril y silencioso como la muerte.
Mira, el polvo cubre nuestros claveles
y tristes poesías blancas
son elevadas por éste mutilador viento;
nos las alcanzo, no las veo
todo va siendo noche
pués, se me caen los ojos por la demoledora verdad del desamor.
¿Me has olvidado?...
¡Prefiero que no te pronuncies!...
Oigamos mejor esa melodía...
¿La oyes, mi amor?
Oyes la música compuesta por la comunión de las flores
con las gotas puras de Octubre...
Imagina allá afuera
la naturaleza en sus sueños de vida;
el olor de las plantas humectadas
las hojas desnudas y en su baño semanal
un caracol riéndose del frío
y cientos de nubes que vagan adormecidas.
¡Sí! imagínalo y olvida mi dolor
no pienses en mi tétrica voz que los calla todo
no pienses en mi paraíso interior
que está siendo arrasado por el temporal de tus suspiros...
ni pienses en mis besos que tu mirada pulveriza;
agonizo...
mas, no quisiera ser visto
pués así, quisiera morir con la noche.
Quisiera...
solo deja que por última vez
en ti reposen y resignen mis ojos sus heridas
deja que por ti, y sobre ti, deje de tener vida todo mi amor;
en una tarde lenta
de palabras lentas
muerte lenta...
¿Oyes amor, esas música que solloza la penumbra?
cuán cánticos angelicales
que despiertan a las flores de su letargo al amanecer.
¿Es que no crees oírla, qué sólo estoy alucinando?...
¿no oyes la música compuesta por la comunión de tus labios
con mis labios retraídos, casi moribundos de ti?
¡No, tal vez, no lo oyes!
sólo fue un beso sin pasión
un espejismo ante mi delirio
triste música, sin amor.
¿Te marchas?... Quizá, sea mejor así
pués, en éste lugar, también ha comenzado a llover;
tiemblan mis manos como agitadas hojas
y mis respiros simulan ráfagas de viento...
Ahora dime mujer, dime algo por última vez:
¿Lo percibes, lo oyes?...
¿Oyes cómo llora mi alma sus gotas puras en octubre por ti?
Y el viento
éste viento ignorante de mi condición de abandonado
persuasión de más tristezas
que no cesa de derrumbar tu habitación en mi febril alma
lugar que fue hermosamente gobernado
hoy, estéril y silencioso como la muerte.
Mira, el polvo cubre nuestros claveles
y tristes poesías blancas
son elevadas por éste mutilador viento;
nos las alcanzo, no las veo
todo va siendo noche
pués, se me caen los ojos por la demoledora verdad del desamor.
¿Me has olvidado?...
¡Prefiero que no te pronuncies!...
Oigamos mejor esa melodía...
¿La oyes, mi amor?
Oyes la música compuesta por la comunión de las flores
con las gotas puras de Octubre...
Imagina allá afuera
la naturaleza en sus sueños de vida;
el olor de las plantas humectadas
las hojas desnudas y en su baño semanal
un caracol riéndose del frío
y cientos de nubes que vagan adormecidas.
¡Sí! imagínalo y olvida mi dolor
no pienses en mi tétrica voz que los calla todo
no pienses en mi paraíso interior
que está siendo arrasado por el temporal de tus suspiros...
ni pienses en mis besos que tu mirada pulveriza;
agonizo...
mas, no quisiera ser visto
pués así, quisiera morir con la noche.
Quisiera...
solo deja que por última vez
en ti reposen y resignen mis ojos sus heridas
deja que por ti, y sobre ti, deje de tener vida todo mi amor;
en una tarde lenta
de palabras lentas
muerte lenta...
¿Oyes amor, esas música que solloza la penumbra?
cuán cánticos angelicales
que despiertan a las flores de su letargo al amanecer.
¿Es que no crees oírla, qué sólo estoy alucinando?...
¿no oyes la música compuesta por la comunión de tus labios
con mis labios retraídos, casi moribundos de ti?
¡No, tal vez, no lo oyes!
sólo fue un beso sin pasión
un espejismo ante mi delirio
triste música, sin amor.
¿Te marchas?... Quizá, sea mejor así
pués, en éste lugar, también ha comenzado a llover;
tiemblan mis manos como agitadas hojas
y mis respiros simulan ráfagas de viento...
Ahora dime mujer, dime algo por última vez:
¿Lo percibes, lo oyes?...
¿Oyes cómo llora mi alma sus gotas puras en octubre por ti?