“Escúchame, ¡Levántate y ama!”

Alfredo Munoz

Poeta recién llegado
¡Ah! Que magnánima belleza
En la ilusión del ansiar
Sin reparar
Ni tan siquiera en la intangible
Amplitud
De tu belleza.

¡Anhelo! ¡Ay anhelo! Tú,
¿Por qué no fuiste tu más escurridizo?
¿Por qué no te negaste absorto
O arrogante a realizarte
Cuando solamente el ensueño
Era aun mi compañero?
¿Por qué no te impregnaste
Del sudor frío de lo imposible,
Para despertarte congelado;
Sin haber aun sido
Reengendrado
Al resplandeciente sentir de amor…
A su glorioso y vívido sentir
Y a su cósmica cuna?

Cuando tú llegaste a mí,
Yo; aun no era.

Cuando tú me alumbraste
Mirándome a los ojos,
Yo, aun no veía.

Cuando tú;
Posando tu resplandeciente
Y profunda alegría
Sobre mis hombros;
Me llamaste a la vida
Preguntándome:
¿Sabes tu quien soy yo?
Yo dormía el sueño
De cuerpos sin almas.
Así, cual escogido Lázaro,
Acudí a tu llamada aun amortajado.
Y envuelto en ellas, Te oí decir:
Ven, sal, ¡levántate!
Mírame y bebe de mi belleza.
Dale cobijo en tu alma a la voz que te llama

Seria y generosa.
Acurrúcame en ella.
Escúchame
Levántate y Ama.

Sin resquicio consciente de añoranza,
Abandoné la mansión que cobijó
Mi Ingrávida existencia.
Sin prisa o necesidad
O impaciencia.

Sin tan siquiera gravidez
Que sustentase la nada
De mi esencia.

Tu voz resonó ávida y fecunda
Sobre la reseca y monocroma
Amplitud de mi conciencia

¿Sabes como me llamo?
¿Dime?
?Sabes tú como me llamo?

Tú voz, resonó dulce
Expectante y ávida.
Como un reclamo.

Y yo, así, consciente;
Participante en mi metamorfosis:
Renací.
 
Tiernos y bellos versos,
es un inmenso placer leerte, cuidate,
con cariño ANAMAR, te dejo estrellitas.
 
¡Ah! Que magnánima belleza
En la ilusión del ansiar
Sin reparar
Ni tan siquiera en la intangible
Amplitud
De tu belleza.

¡Anhelo! ¡Ay anhelo! Tú,
¿Por qué no fuiste tu más escurridizo?
¿Por qué no te negaste absorto
O arrogante a realizarte
Cuando solamente el ensueño
Era aun mi compañero?
¿Por qué no te impregnaste
Del sudor frío de lo imposible,
Para despertarte congelado;
Sin haber aun sido
Reengendrado
Al resplandeciente sentir de amor…
A su glorioso y vívido sentir
Y a su cósmica cuna?

Cuando tú llegaste a mí,
Yo; aun no era.

Cuando tú me alumbraste
Mirándome a los ojos,
Yo, aun no veía.

Cuando tú;
Posando tu resplandeciente
Y profunda alegría
Sobre mis hombros;
Me llamaste a la vida
Preguntándome:
¿Sabes tu quien soy yo?
Yo dormía el sueño
De cuerpos sin almas.
Así, cual escogido Lázaro,
Acudí a tu llamada aun amortajado.
Y envuelto en ellas, Te oí decir:
Ven, sal, ¡levántate!
Mírame y bebe de mi belleza.
Dale cobijo en tu alma a la voz que te llama

Seria y generosa.
Acurrúcame en ella.
Escúchame
Levántate y Ama.

Sin resquicio consciente de añoranza,
Abandoné la mansión que cobijó
Mi Ingrávida existencia.
Sin prisa o necesidad
O impaciencia.

Sin tan siquiera gravidez
Que sustentase la nada
De mi esencia.

Tu voz resonó ávida y fecunda
Sobre la reseca y monocroma
Amplitud de mi conciencia

¿Sabes como me llamo?
¿Dime?
?Sabes tú como me llamo?

Tú voz, resonó dulce
Expectante y ávida.
Como un reclamo.

Y yo, así, consciente;
Participante en mi metamorfosis:
Renací.

Un excelente poema ... pendiente un detalle ( el interrogante invertido ) estrellas para tu poema compañero ! ( y abrazo sonriente )
 
Amigo Alfredo, todo tu poesía es bella pero sin lugar a dudas hay poemas que se son de tu particular interés y me imagino este será uno de ellos, me encantan tus letras hermano y las respeto y creo que este poema va a dar mucho de qué hablar en tu historia poética. Felicidades y no desmayes en tu trabajo estético porque eres muy buen poeta. Abrazos y todas las estrellas.
 
¡Ah! Que magnánima belleza
En la ilusión del ansiar
Sin reparar
Ni tan siquiera en la intangible
Amplitud
De tu belleza.

¡Anhelo! ¡Ay anhelo! Tú,
¿Por qué no fuiste tu más escurridizo?
¿Por qué no te negaste absorto
O arrogante a realizarte
Cuando solamente el ensueño
Era aun mi compañero?
¿Por qué no te impregnaste
Del sudor frío de lo imposible,
Para despertarte congelado;
Sin haber aun sido
Reengendrado
Al resplandeciente sentir de amor…
A su glorioso y vívido sentir
Y a su cósmica cuna?

Cuando tú llegaste a mí,
Yo; aun no era.

Cuando tú me alumbraste
Mirándome a los ojos,
Yo, aun no veía.

Cuando tú;
Posando tu resplandeciente
Y profunda alegría
Sobre mis hombros;
Me llamaste a la vida
Preguntándome:
¿Sabes tu quien soy yo?
Yo dormía el sueño
De cuerpos sin almas.
Así, cual escogido Lázaro,
Acudí a tu llamada aun amortajado.
Y envuelto en ellas, Te oí decir:
Ven, sal, ¡levántate!
Mírame y bebe de mi belleza.
Dale cobijo en tu alma a la voz que te llama

Seria y generosa.
Acurrúcame en ella.
Escúchame
Levántate y Ama.

Sin resquicio consciente de añoranza,
Abandoné la mansión que cobijó
Mi Ingrávida existencia.
Sin prisa o necesidad
O impaciencia.

Sin tan siquiera gravidez
Que sustentase la nada
De mi esencia.

Tu voz resonó ávida y fecunda
Sobre la reseca y monocroma
Amplitud de mi conciencia

¿Sabes como me llamo?
¿Dime?
?Sabes tú como me llamo?

Tú voz, resonó dulce
Expectante y ávida.
Como un reclamo.

Y yo, así, consciente;
Participante en mi metamorfosis:
Renací.


Amigo Alfredo... he aqui una interesantísima propuesta... reflexiva... propositiva... apocaliptica... esa voz... interior... esa contraparte de largas disquisiciones poeticas... y he aqui tú, cual lazaro, aun amortajado... escuchas las palabras... Escuchame...¡Levántate y Ama!... y completando tu metamorfosis... renaciste. He aqui un Poema especial. Mis estrellas para ti, un abrazo y mis deseos de que la inspiracion te acompañe siempre, siempre... siempre.


ferdorta


.
 
Levántate y ama.......
cuanto dicen esas palabras, porque amar es dar vida.
Un besazo.
 

pareja7zz0ds.jpg
Al final solemos ser mentes con alma. Algunos sin un corazón, otros con todo el equipaje metido en el rincón de las emosiones. Somos soplo amparados en la fantasía y así como este poema tuyo, me quedo con la frescura de unos versos llenos de dulzura, con una mezcla de melancolía.
Fue un gran placer venir a disfrutar tan hermoso poema. :::hug:::Besos y estrellas


¡Ah! Que magnánima belleza
En la ilusión del ansiar
Sin reparar
Ni tan siquiera en la intangible
Amplitud
De tu belleza.

¡Anhelo! ¡Ay anhelo! Tú,
¿Por qué no fuiste tu más escurridizo?
¿Por qué no te negaste absorto
O arrogante a realizarte
Cuando solamente el ensueño
Era aun mi compañero?
¿Por qué no te impregnaste
Del sudor frío de lo imposible,
Para despertarte congelado;
Sin haber aun sido
Reengendrado
Al resplandeciente sentir de amor…
A su glorioso y vívido sentir
Y a su cósmica cuna?

Cuando tú llegaste a mí,
Yo; aun no era.

Cuando tú me alumbraste
Mirándome a los ojos,
Yo, aun no veía.

Cuando tú;
Posando tu resplandeciente
Y profunda alegría
Sobre mis hombros;
Me llamaste a la vida
Preguntándome:
¿Sabes tu quien soy yo?
Yo dormía el sueño
De cuerpos sin almas.
Así, cual escogido Lázaro,
Acudí a tu llamada aun amortajado.
Y envuelto en ellas, Te oí decir:
Ven, sal, ¡levántate!
Mírame y bebe de mi belleza.
Dale cobijo en tu alma a la voz que te llama

Seria y generosa.
Acurrúcame en ella.
Escúchame
Levántate y Ama.

Sin resquicio consciente de añoranza,
Abandoné la mansión que cobijó
Mi Ingrávida existencia.
Sin prisa o necesidad
O impaciencia.

Sin tan siquiera gravidez
Que sustentase la nada
De mi esencia.

Tu voz resonó ávida y fecunda
Sobre la reseca y monocroma
Amplitud de mi conciencia

¿Sabes como me llamo?
¿Dime?
?Sabes tú como me llamo?

Tú voz, resonó dulce
Expectante y ávida.
Como un reclamo.

Y yo, así, consciente;
Participante en mi metamorfosis:
Renací.
 

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