Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Me he perdido entre la distancia
y mi brújula a sido mi esperanza,
guardo en mi bitácora la ruta y tu existencia.
Mis sueños son la estela que en lo alto se alza
Mis pasos desnudos se internaron
en la huella silente del desvarío,
corren tras un sueño, perlados de miedo, tropezaron.
Agitados como su ilusión de tener a diario.
Descubrirte apenitas entre mis lágrimas
y comprender que los latidos,
son tus besos atrapados, mientras suspiras.
Son mis deseos llamando a los quejidos.
Este amor nuestro, es a veces
como el río, libre y caudaloso,
con sus costas serenas y con peces.
Reflejando al cielo y otras, doloroso.
No ha vuelto a sonar la llegada del cartero
no hay nuevas historias pasajeras,
ni cartas que hablen de un amor sincero.
Ni reuniones para presumir las cosas caseras.
Llévame al estanque, junto al sauce
para vernos en el reflejo juntos,
como cuando paseábamos el bosque.
Entre los floridos y oscuros prados.
Regreso por tu sendero antiguo
ese de flores en los puentes,
regreso para verte en el lago.
Reflejada, junto a mi, como antes.
Atrapar el brillo de los luceros
quedarnos entre Abril y primaveras,
sujetos a los otoños de los ocasos.
Acaso revivir esas noches primeras.
Vuelves cada noche mágica
envuelta en tus trajes de gitana hechicera,
has leído mi palma, y mi vida mística.
Y doblegado a mi alma fiera.
Has despertado mis sueños de Abril
con un beso perfumado de prados,
te he sentido y he esperado por ti.
Con las manos tomadas, orando por los dos.
y mi brújula a sido mi esperanza,
guardo en mi bitácora la ruta y tu existencia.
Mis sueños son la estela que en lo alto se alza
Mis pasos desnudos se internaron
en la huella silente del desvarío,
corren tras un sueño, perlados de miedo, tropezaron.
Agitados como su ilusión de tener a diario.
Descubrirte apenitas entre mis lágrimas
y comprender que los latidos,
son tus besos atrapados, mientras suspiras.
Son mis deseos llamando a los quejidos.
Este amor nuestro, es a veces
como el río, libre y caudaloso,
con sus costas serenas y con peces.
Reflejando al cielo y otras, doloroso.
No ha vuelto a sonar la llegada del cartero
no hay nuevas historias pasajeras,
ni cartas que hablen de un amor sincero.
Ni reuniones para presumir las cosas caseras.
Llévame al estanque, junto al sauce
para vernos en el reflejo juntos,
como cuando paseábamos el bosque.
Entre los floridos y oscuros prados.
Regreso por tu sendero antiguo
ese de flores en los puentes,
regreso para verte en el lago.
Reflejada, junto a mi, como antes.
Atrapar el brillo de los luceros
quedarnos entre Abril y primaveras,
sujetos a los otoños de los ocasos.
Acaso revivir esas noches primeras.
Vuelves cada noche mágica
envuelta en tus trajes de gitana hechicera,
has leído mi palma, y mi vida mística.
Y doblegado a mi alma fiera.
Has despertado mis sueños de Abril
con un beso perfumado de prados,
te he sentido y he esperado por ti.
Con las manos tomadas, orando por los dos.
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