ORTIZ09
Poeta recién llegado
te amo hoy, quizá mañana,
¡qué importa!, si ya está cayendo el sol,
si ya reniegas de mi voz,
si ya todo tu cuerpo calla
mientras yo compongo prosas en tus senos.
con cuerdas despedidas y latidos amargos
te tengo hoy y te olvido no sé cuándo,
con un vaivén en tu boca
y olor a cafetales en la ropa.
vocalizo en tu lengua
y lanzo vituperios a la razón;
con las dos soledades de mis manos
versifico tu aroma y con gran
parsimonia me adueño de tu nombre.
te amaré en viernes,
¡sí!, y lo haré porque te amo,
te amaré con miradas y sudor,
desnuda y callada,
así te amaré.
por las madrugadas despierto y te he perdido,
me involucro con tus sábanas
y ya recuerdo lo que te olvido,
esos besos de luciérnaga apagada.
te olvidaré ayer, te amo mañana,
que hoy ya tengo mucho que hacer,
escribir esto para pensarte
y concluirlo para ya tenerte.
te amaré quizá en enero, quizá en septiembre,
en lunas menguantes, en días nublados,
en mi constante ebriedad y tu etérea presencia;
en un suspiro, una oda o con un avión hecho de papiro.
te amaré a la 1, a las 2, a las siempre,
no me importarán tus ganas, no me importará la gente;
te haré mía a cada rato y te olvidaré en
¡¿olvidarte?!, ¿dije olvidarte?,
¡no!, ya habrá tiempo, porque eso
aunque me duela, ya sólo lo invento.
¡qué importa!, si ya está cayendo el sol,
si ya reniegas de mi voz,
si ya todo tu cuerpo calla
mientras yo compongo prosas en tus senos.
con cuerdas despedidas y latidos amargos
te tengo hoy y te olvido no sé cuándo,
con un vaivén en tu boca
y olor a cafetales en la ropa.
vocalizo en tu lengua
y lanzo vituperios a la razón;
con las dos soledades de mis manos
versifico tu aroma y con gran
parsimonia me adueño de tu nombre.
te amaré en viernes,
¡sí!, y lo haré porque te amo,
te amaré con miradas y sudor,
desnuda y callada,
así te amaré.
por las madrugadas despierto y te he perdido,
me involucro con tus sábanas
y ya recuerdo lo que te olvido,
esos besos de luciérnaga apagada.
te olvidaré ayer, te amo mañana,
que hoy ya tengo mucho que hacer,
escribir esto para pensarte
y concluirlo para ya tenerte.
te amaré quizá en enero, quizá en septiembre,
en lunas menguantes, en días nublados,
en mi constante ebriedad y tu etérea presencia;
en un suspiro, una oda o con un avión hecho de papiro.
te amaré a la 1, a las 2, a las siempre,
no me importarán tus ganas, no me importará la gente;
te haré mía a cada rato y te olvidaré en
¡¿olvidarte?!, ¿dije olvidarte?,
¡no!, ya habrá tiempo, porque eso
aunque me duela, ya sólo lo invento.