Estacionados
Estacionados, en esquinas opuestas,
equidistantes como el ello y el yo, según Freud;
pienso en la distancia, si fui el origen del conflicto
si fui yo, la tormenta en el océano.
No quiero ser el temblor que quiebre la calle
ni la lluvia que moje tus dibujos,
no pretendo ser catástrofe,
no concibo esa posición no soy así.
Estacionados, como dos autos sin gasolina
en esquinas próximas y solitarias,
cierro mis ojos y me siento perdida
no encuentro la manera de andar.
Toco en la distancia tu corazón
y lo siento palpitar aún,
lo puedo ver escalar una montaña de espinas
respirando el silencio de una amistad establecida,
fingiendo que no hubo sangre derramada
ni siquiera un toque de melancolía en esta historia,
y peor aún, que aún sigue viva la llama.
Angelique