Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Sin saberlo y sin meditar la oración,
de la ejecución de la pena.
Me introduje en tu piel.
Resbale por cada poro de tu dermis
de color ámbar de tarde y de sol.
Puedo hacer cabriolas con tu rubor
pero nunca saltos de delfines con tu corazón.
El, viaja junto a las olas de tus sueños.
Pregunte a la soledad de la existencia,
sobre tus amores,
tus desvaríos.
Respondió la cordura de las ideas.
La que acaricias con el murmullo
de la cascada de tus pestañas,
cuando miras con tu inocencia,
de mujer y de niña.
Al viajar dentro de ti,
descubrí las ideas,
tus temores.
Las palpitaciones y lo que produce
este toque sutil de pensamientos y saltos.
Cuando resbalo por tu piel,
como gotas de lluvia,
siento toques de un clarín.
de la ejecución de la pena.
Me introduje en tu piel.
Resbale por cada poro de tu dermis
de color ámbar de tarde y de sol.
Puedo hacer cabriolas con tu rubor
pero nunca saltos de delfines con tu corazón.
El, viaja junto a las olas de tus sueños.
Pregunte a la soledad de la existencia,
sobre tus amores,
tus desvaríos.
Respondió la cordura de las ideas.
La que acaricias con el murmullo
de la cascada de tus pestañas,
cuando miras con tu inocencia,
de mujer y de niña.
Al viajar dentro de ti,
descubrí las ideas,
tus temores.
Las palpitaciones y lo que produce
este toque sutil de pensamientos y saltos.
Cuando resbalo por tu piel,
como gotas de lluvia,
siento toques de un clarín.