vendetta
Poeta recién llegado
Sensación de choque electrizante
recorres mis rutas sin descanso,
tú mi peor tormento, mi mas dulce veneno
que coludido con el viento te haz vertido
de inexplicable forma dentro mío,
está sangre que veloz te lleva
como un esbirro maestro ¡que tormento!
Sea ya la causa de este amor perdida
sea ya dolor la causa de mi afecto,
inalcanzable muerte se respira,
agonía en mi voz ¡ay que tormento!
dueles en el alma en la que faltas,
dueles en el cuerpo en que no estas,
que no se a donde acaba el gozo
o como empieza el padecer,
para poder sacar el buen sentido
que trata de olvidar que te recuerdo,
aunado todo esto ¡que tormento!
En el afán inmenso de olvidarte
me puse a calentar a mi marido
pues hasta ahora infiel solo lo he sido
por no ser más dueña de mis pensamientos
busque sus besos, su pasión, su miembro
y dueño él de una frialdad austera
por respuesta obtuve buenas noches
yo caí insensata en la vorágine constante
de volver a imaginarme entre tu cuerpo,
¡que tormento!
Pensando plenamente alucinaba,
estas telas cayendo de mi cuerpo
al caer prontas llevaban se consigo
todo pudor y remordimiento
entregada a esta pasión absorta, buscando formas
de parar el tiempo y no poder hacerlo ¡que tormento!
Saber hasta la médula de mis callados huesos
que me entregue completa con sagrados votos
retar principios, razones, retar a Dios, retar a todo
que esto es una guerra interrumpida
pues no tengo con que prestar batalla
y si tuviese se que estoy perdida
en la maraña absurda de algo obsceno
y el poder de hacerlo ¡es un tormento!
Tú mi mas dulce veneno,
sepulta al corazón de madrugada
para dejar de sentir esto que siento
bebe su sangre que ya no importa
inmortaliza mi recuerdo en tu memoria
pues nunca como hoy se esta prohibido
acariciar ingenua tu adorada sombra
un ensueño sueña que se vuelve cierto
que en plegarias vanas se alza hasta el cielo
absurda quimera ¡que tormento!
recorres mis rutas sin descanso,
tú mi peor tormento, mi mas dulce veneno
que coludido con el viento te haz vertido
de inexplicable forma dentro mío,
está sangre que veloz te lleva
como un esbirro maestro ¡que tormento!
Sea ya la causa de este amor perdida
sea ya dolor la causa de mi afecto,
inalcanzable muerte se respira,
agonía en mi voz ¡ay que tormento!
dueles en el alma en la que faltas,
dueles en el cuerpo en que no estas,
que no se a donde acaba el gozo
o como empieza el padecer,
para poder sacar el buen sentido
que trata de olvidar que te recuerdo,
aunado todo esto ¡que tormento!
En el afán inmenso de olvidarte
me puse a calentar a mi marido
pues hasta ahora infiel solo lo he sido
por no ser más dueña de mis pensamientos
busque sus besos, su pasión, su miembro
y dueño él de una frialdad austera
por respuesta obtuve buenas noches
yo caí insensata en la vorágine constante
de volver a imaginarme entre tu cuerpo,
¡que tormento!
Pensando plenamente alucinaba,
estas telas cayendo de mi cuerpo
al caer prontas llevaban se consigo
todo pudor y remordimiento
entregada a esta pasión absorta, buscando formas
de parar el tiempo y no poder hacerlo ¡que tormento!
Saber hasta la médula de mis callados huesos
que me entregue completa con sagrados votos
retar principios, razones, retar a Dios, retar a todo
que esto es una guerra interrumpida
pues no tengo con que prestar batalla
y si tuviese se que estoy perdida
en la maraña absurda de algo obsceno
y el poder de hacerlo ¡es un tormento!
Tú mi mas dulce veneno,
sepulta al corazón de madrugada
para dejar de sentir esto que siento
bebe su sangre que ya no importa
inmortaliza mi recuerdo en tu memoria
pues nunca como hoy se esta prohibido
acariciar ingenua tu adorada sombra
un ensueño sueña que se vuelve cierto
que en plegarias vanas se alza hasta el cielo
absurda quimera ¡que tormento!
::::