duf9991
Poeta adicto al portal
Muchas veces
al perecer del sol
muere también la curva
de mi boca, y se avivan
las gotas que intranquilas
buscan salir de mis ojos.
Lloro, como un bebé,
sin saber por qué.
Lloro, tan solo
como un verso
sin su poema,
y tan acompañado
como un poema
en su antología.
Muchas veces
cuando en el filo del mundo
surge la blanca figura
y se pinta de manchas el cielo,
en mis ojos las lágrimas corren
como el agua del grifo,
y en ellas se refleja
el viento, el vacío, la soledad.
Muchas veces
no puedo evitar
que mis labios tapen
mis dientes por un tiempo
que creo infinito.
Lloro, pues así descargo
las iras que no conozco
de este corazón enfurecido.
Lloro, y por un segundo
quito de mi rostro
la máscara gruesa,
y quedo yo con la noche,
solo,
desnudo...
al perecer del sol
muere también la curva
de mi boca, y se avivan
las gotas que intranquilas
buscan salir de mis ojos.
Lloro, como un bebé,
sin saber por qué.
Lloro, tan solo
como un verso
sin su poema,
y tan acompañado
como un poema
en su antología.
Muchas veces
cuando en el filo del mundo
surge la blanca figura
y se pinta de manchas el cielo,
en mis ojos las lágrimas corren
como el agua del grifo,
y en ellas se refleja
el viento, el vacío, la soledad.
Muchas veces
no puedo evitar
que mis labios tapen
mis dientes por un tiempo
que creo infinito.
Lloro, pues así descargo
las iras que no conozco
de este corazón enfurecido.
Lloro, y por un segundo
quito de mi rostro
la máscara gruesa,
y quedo yo con la noche,
solo,
desnudo...