Poco sé de tus átomos,
no sé si son grises, si
se confunden con metales
o se parecen a los ocres
de las fachadas góticas
en invierno. No lo sé.
No quiero contarlos, o si
quiero, si tú me enseñas
la ruta para navegar por
sus extremos, de un cabello
al oasis legendario de tus senos,
desde el vientre en flor
hasta la noche cincelada
por tu mano.
no sé si son grises, si
se confunden con metales
o se parecen a los ocres
de las fachadas góticas
en invierno. No lo sé.
No quiero contarlos, o si
quiero, si tú me enseñas
la ruta para navegar por
sus extremos, de un cabello
al oasis legendario de tus senos,
desde el vientre en flor
hasta la noche cincelada
por tu mano.