Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas:
Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda
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Al ínclito Moles (Salva) mi amigo del alma y con quien tanto quiero, en respuesta a su poema ¡Ay esa tos!
Ese sabio, es evidente,
es, por su blasón, el Menda
que a los Dioses se encomienda
pa que no falte aguardiente.
Y es que el Menda es tan ardiente,
y ya en primera persona,
que en la mesa o en la lona
gozo de trago o de dama
con la copa o con la rama
en función de si hay pichona.
Por supuesto que el cigarro
siempre acompaña al “bebercio”,
pues acabado el “comercio”
me dedico a copa y jarro.
Y con ahínco me agarro
a la mesa y a la silla,
y, así, mi cuerpo se orilla
al fresquito y al calor
de un pensamiento mayor:
¡Qué aparezca una chiquilla!.
Ciertamente, la poesía
ha tiempo anidó en mi ser;
fue musa, a la par, mujer,
la que invadió mi alquería.
Y trajo tanta ambrosía
que, a tal punto, mi gañote,
llamándome Galeote,
tragó para el justo verso
el licor del Universo
y de cigarros…un lote.
Es verdad, tras el cuarteto
primero entrando al segundo
con la vista me confundo
en el renglón del soneto.
Afronto con brío el reto
apurando la botella,
y, es entonces, la más bella
metáfora me ilumina
y la escribo pura, albina,
y del soneto es la estrella.
Nunca mengua el destilado,
siempre mantengo reservas,
cual las abuelas conservas,
en mi lagar soterrado.
En mi lengua no hay secado,
con licor, cerveza o vino
declama, fiel, lo divino
de mi ansia compositora
atrayendo a la canora
de andar y de talle fino.
Al ínclito Moles (Salva) mi amigo del alma y con quien tanto quiero, en respuesta a su poema ¡Ay esa tos!
Ese sabio, es evidente,
es, por su blasón, el Menda
que a los Dioses se encomienda
pa que no falte aguardiente.
Y es que el Menda es tan ardiente,
y ya en primera persona,
que en la mesa o en la lona
gozo de trago o de dama
con la copa o con la rama
en función de si hay pichona.
Por supuesto que el cigarro
siempre acompaña al “bebercio”,
pues acabado el “comercio”
me dedico a copa y jarro.
Y con ahínco me agarro
a la mesa y a la silla,
y, así, mi cuerpo se orilla
al fresquito y al calor
de un pensamiento mayor:
¡Qué aparezca una chiquilla!.
Ciertamente, la poesía
ha tiempo anidó en mi ser;
fue musa, a la par, mujer,
la que invadió mi alquería.
Y trajo tanta ambrosía
que, a tal punto, mi gañote,
llamándome Galeote,
tragó para el justo verso
el licor del Universo
y de cigarros…un lote.
Es verdad, tras el cuarteto
primero entrando al segundo
con la vista me confundo
en el renglón del soneto.
Afronto con brío el reto
apurando la botella,
y, es entonces, la más bella
metáfora me ilumina
y la escribo pura, albina,
y del soneto es la estrella.
Nunca mengua el destilado,
siempre mantengo reservas,
cual las abuelas conservas,
en mi lagar soterrado.
En mi lengua no hay secado,
con licor, cerveza o vino
declama, fiel, lo divino
de mi ansia compositora
atrayendo a la canora
de andar y de talle fino.
Al ínclito Moles (Salva) mi amigo del alma y con quien tanto quiero, en respuesta a su poema ¡Ay esa tos!
Ese sabio, es evidente,
es, por su blasón, el Menda
que a los Dioses se encomienda
pa que no falte aguardiente.
Y es que el Menda es tan ardiente,
y ya en primera persona,
que en la mesa o en la lona
gozo de trago o de dama
con la copa o con la rama
en función de si hay pichona.
Por supuesto que el cigarro
siempre acompaña al “bebercio”,
pues acabado el “comercio”
me dedico a copa y jarro.
Y con ahínco me agarro
a la mesa y a la silla,
y, así, mi cuerpo se orilla
al fresquito y al calor
de un pensamiento mayor:
¡Qué aparezca una chiquilla!.
Ciertamente, la poesía
ha tiempo anidó en mi ser;
fue musa, a la par, mujer,
la que invadió mi alquería.
Y trajo tanta ambrosía
que, a tal punto, mi gañote,
llamándome Galeote,
tragó para el justo verso
el licor del Universo
y de cigarros…un lote.
Es verdad, tras el cuarteto
primero entrando al segundo
con la vista me confundo
en el renglón del soneto.
Afronto con brío el reto
apurando la botella,
y, es entonces, la más bella
metáfora me ilumina
y la escribo pura, albina,
y del soneto es la estrella.
Nunca mengua el destilado,
siempre mantengo reservas,
cual las abuelas conservas,
en mi lagar soterrado.
En mi lengua no hay secado,
con licor, cerveza o vino
declama, fiel, lo divino
de mi ansia compositora
atrayendo a la canora
de andar y de talle fino.
Gozoso intercambio ha sido este, querido José, mi buen amigo. Lo he pasado estupendamente con tus espinelas que dan cuenta de tu naturaleza indestructible. Espero que Dios nos dé tiempo necesario para recoger muchos frutos de esta tan hermosa amistad.
Un enorme abrazo.